La prescripción por principio activo, la que obliga, o más bien debería obligar a los médicos a recetar por el nombre de la molécula y no por la marca comercial del fármaco, no ha calado en Asturias. A tres meses de la entrada en vigor de la nueva normativa que regula la prescripción farmacéutica en España, los facultativos asturianos continúan recetando por el nombre comercial. Según datos aportados por el Colegio de Farmacéuticos de Asturias, a finales de diciembre pasado las recetas por principio activo apenas suponían en el Principado el 9% del total de las prescripciones. Este dato contrasta con el de otras autonomías, donde hay seguimientos superiores al 70%, sobre todo en las comunidades donde esta modalidad de prescripción ya se aplicaba.
En los dos primeros meses de prescripción por principio activo (noviembre y diciembre de 2011), el Principado destaca por ser una de las regiones con menor adhesión.
Desde el minuto cero, los facultativos, y así lo hizo saber el propio Colegio de Médicos de Asturias por boca de su presidenta Carmen Rodríguez, se mostraron reacios a modificar su tradicional forma de recetar medicinas, en la que prima el nombre del laboratorio farmacéutico. Los psiquiatras llegaron a equiparar a algunos genéricos con los productos chinos.
Rechazo de los facultativos
Desde la Consejería de Sanidad se asegura que la baja tasa de recetas por principio activo no supone un incumplimiento en sí mismo de la normativa aprobada por el anterior Ministerio de Sanidad y que en Asturias dejó ya un ahorro de seis millones de euros.
Y no lo es, abunda la Administración regional, porque en la práctica se dio a los médicos la opción de continuar prescribiendo por la marca comercial siempre y cuando el precio del fármaco recetado no superase el del genérico más barato. La Consejería de Sanidad de Asturias elaboró grupos homogéneos de medicamentos, fármacos con la misma bioequivalencia y el mismo precio. Eso ha permitido que los facultativos pudieran mantener en sus recetas la designación comercial del fármaco, lo que supone todo un atentado contra la filosofía en la que se basa el principio activo, que busca denominar a las medicinas por el nombre de su molécula.
El Colegio de Farmacéuticos de Asturias ya había mostrado su temor a un posible fracaso de la prescripción por principio activo. A tenor de los datos de facturación recogidos entre noviembre y diciembre, tal parece que sus miedos no eran infundados.
Pese a ese seguimiento menor, el Principado ha logrado un importante ahorro de su factura farmacéutica. 26 millones de euros en todo 2011, de los que seis millones se asocian a la nueva prescripción. Pero esa contención no se ha conseguido gracias al 'boli' de los médicos, sino a la decisión de las farmacéuticas que optaron por bajar los precios de sus medicinas para igualarlos con los de los genéricos y entrar así de lleno en el juego de la prescripción por principio activo decretada por Sanidad.