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RSS | ed. impresa | Regístrate | Jueves, 2 octubre 2014

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Han transcurrido seis meses desde que las autoridades sanitarias tomaron posesión de sus cargos y nos parece que es un tiempo razonable para que conozcamos sus planes sobre la Atención Primaria. Hay un amplio consenso en que este nivel asistencial necesita importantes reformas y no vemos que los actuales políticos y gestores hayan tomado iniciativa alguna que vaya en esa dirección.
Nuestro sistema sanitario es apreciado por los asturianos, pero tiene importantes carencias que hay que subsanar ya si no queremos ver cómo se deslegitima socialmente y pierde la confianza de los ciudadanos y de los profesionales.
A la Atención Primaria se la otorga sobre el papel una trascendencia dentro del sistema sanitario que está lejos de verse reflejada con hechos. Algunos de los problemas que vivimos de cerca las enfermeras comunitarias tienen que ver con: la vigencia de un modelo organizativo burocrático, piramidal y disfuncional; la marginación de la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad; la medicalización innecesaria en la práctica sanitaria en detrimento de la promoción de los autocuidados; la falta de adecuación de la cartera de servicios a las necesidades de la población; la descoordinación en la atención a las personas con patologías crónicas, el dispendio de recursos económicos y profesionales que conlleva y la falta de innovación en cuanto a cometidos y responsabilidades a ejercer por las enfermeras en este campo; la discontinuidad asistencial con la atención especializada y servicios sociales; la politización de los puestos de gestión, y la invisibilidad de nuestro colectivo en cargos directivos en los servicios centrales.
En relación con este último punto, la SEAPA (Sociedad de Enfermería de Atención Primaria de Asturias) valora negativamente la estructura organizativa diseñada por la Consejería de Sanidad por obsoleta y anacrónica, entre cuyas señas de identidad está muy presente el corporativismo médico. En los puestos directivos se ha prescindido de las enfermeras comunitarias, hecho que consideramos un grave error, pues para hacer una buena gestión sanitaria se debe contar con profesionales competentes que pongan sus conocimientos, habilidades y actitudes al servicio de la organización, sin que prime y excluya la titulación académica de base. Los nuevos modelos de gestión de las organizaciones sanitarias incorporan a sus profesionales en la toma de decisiones, ya que sin su participación e implicación directa, no se sienten comprometidos con los objetivos que pretenden conseguir.
Consideramos que es perentorio poner en marcha medidas que fortalezcan la Atención Primaria orientadas a responder satisfactoriamente a las necesidades de salud de la población, favorecer el desarrollo profesional y avanzar en la calidad integral del sistema sanitario. A modo de esbozo, proponemos aquellas que en nuestra opinión son esenciales para ganar efectividad, eficiencia y capacidad resolutiva: libre elección de enfermera para personalizar la atención y cumplir objetivos clínicos de calidad; impulsar un modelo organizativo flexible, innovador, horizontal e interprofesional con perfiles y responsabilidades profesionales definidos; potenciar las actividades de promoción y prevención individual y grupal según criterios de evidencia científica y efectividad; promover el autocuidado, y la toma de decisiones informadas para que el paciente asuma mayor responsabilidad sobre su salud; adecuar la cartera de servicios a las necesidades en salud de la población; orientar los servicios a la población garantizando la accesibilidad, continuidad y longitudinalidad, así como la prestación de los mismos en el lugar, momento y por el profesional idóneo por razones de efectividad, eficiencia, satisfacción y seguridad (un instrumento para conseguir estos fines, que cuenta con buenos resultados donde ha sido implantado, es la gestión compartida de la demanda ajustándose a las competencias propias de nuestra profesión; mantener una sola puerta de entrada al sistema sanitario supone unos costes a los ciudadanos injustificables); diseñar estrategias que aborden de forma integral la atención a las personas con enfermedades crónicas prevalentes protagonizando las enfermeras su control y seguimiento, adoptando el médico el papel de consultor en el caso de descompensación, aparición de nuevos síntomas o falta de control; mejorar la coordinación entre Atención Primaria y Atención Especializada, Salud Pública y Servicios Sociales; introducir el concurso público de méritos en la selección del personal que ocupa puestos de gestión, y presencia de enfermeras comunitarias en cargos directivos y participación en la planificación sanitaria, esto es, en la elaboración de planes y estrategias de salud.
Esperamos de políticos y gestores, voluntad y visión estratégica para dar respuesta a los retos que hoy tiene la Atención Primaria en beneficio del sistema sanitario, de los ciudadanos y de los profesionales.

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