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RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 26 mayo 2012

Más fútbol

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El absurdo penalti y expulsión de Iborra y el 'hat-trick' de un desbordante Cristiano disparan al Madrid hacia el título y despiertan del sueño al Levante

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Otra remontada de campeón
Cristiano celebra su tercer gol con Mourinho y el preparador físico, Rui Farias. :: EFE
Salvo hecatombe, al Madrid ya no hay quien lo pare en su carrera hacia el campeonato. Se gusta, gana, golea y anima el cotarro de remontada en remontada. Pone chispa a los partidos con graves despistes defensivos pero luego avasalla porque combina bien, es vertiginoso, lo remata todo y Cristiano Ronaldo es un delantero voraz.
No le había marcado todavía al Levante pero firmó un 'hat trick' que dejó en anécdota el gol inicial de Cabral. Lo celebró con un abrazo a Mourinho junto al banquillo que escenificó el preludio del título. El duelo tuvo un dominador indiscutible pero quedó marcado por el penalti y la expulsión de Iborra cuando agonizaba el primer período y los granotas todavía soñaban con la proeza.
De nuevo, el choque entre Real Madrid y el batallador Levante dará que hablar. Porque los veteranos granotas, curtidos en mil batallas, no se arrugan, porque Kone es el mejor heredero del 'llanero solitario' y porque siempre hay polémica. Para empezar, un gol mal anulado a Benzema por fuera de juego. Luego, Ramos pudo ser expulsado por propinarle una patada sin balón a Del Horno. Y al borde del descanso se produjo una de las jugadas más tontas de la Liga. Forcejeaban Iborra y el 'Pipa' por un balón elevado que le cayó en las manos al visitante. Voluntarias o no, fueron tan claras que Undiano no podía dejarlas pasar por alto. Penalti y segunda amarilla.
Los de Mourinho encauzaban un choque que ellos mismos se complicaron por un nuevo despiste a balón parado. Con todos fríos, Farinos lanzó una falta lateral que remató a placer el central argentino Cabral en el segundo palo. Ramos metió un brazo innecesario que provocó la infracción, luego no fue contundente en el despeje, ya que apenas peinó el balón, y Arbeloa se despistó para enfado mayúsculo de Mourinho. Un grave error que enfadó sobremanera a Mourinho.
Tras el descanso, el Madrid fue un vendaval. Cristiano se colgó en el aire para darle la vuelta al partido y aseguró la victoria con un obús desde fuera del área. De esos disparos 'made in Madeira' que suben, bajan, cambian de trayectoria y descerrajan cualquier portería. Supuso el gol 4.000 de los merengues en Chamartín. Kone encontró premio a su encomiable esfuerzo con un buen cabezazo que, lejos de generar incertidumbre, aumentó el hambre del Madrid. Quedaban el bello gol de Benzema, que se abrió hacia la derecha para abrirse ángulo y clavarla de rosca, y la poesía de Özil. El Bernabéu lo festejó con gritos a favor de Mourinho y contrarios a una final de Copa en el Bernabéu.

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