Establecer un cauce de comunicación directa con el ciudadano, reducir al máximo el absentismo escolar y velar por la seguridad de las víctimas de malos tratos. Son algunos de los objetivos por los que trabajan cada día los agentes de la policía comunitaria de Gijón, una sección creada en 1990 y que anteriormente era conocida como policía de proximidad. La llegada al Ayuntamiento del nuevo gobierno de Foro ha dado un cambio de aire al servicio, que tiene como seña de identidad el desplazamiento de sus efectivos en motocicletas de pequeña cilindrada, «lo que facilita la movilidad por la urbe», especifican.
«Pretendemos conseguir una cercanía entre el agente y el vecino que sirva para conocer los problemas particulares de cada barrio, para que nos transmitan sus preocupaciones. Por lo general, se acaba consiguiendo una familiaridad con los representantes de las asociaciones que permite conocer a fondo la zona, porque son los que la habitan los que más saben y conocen lo que pasa allí», explica el intendente Morán Zapico, responsable de la unidad.
De lunes a viernes, en horario de mañana y tarde, controlan las entradas y salidas de los centros educativos, visitan asociaciones de vecinos y colaboran con los servicios de Tráfico y Seguridad Ciudadana, así como los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Sólo durante el pasado año estos agentes realizaron 29.662 intervenciones. La mayoría (13.317) tuvieron que ver con el área de tráfico: denuncias de vehículos abandonados en la vía pública, propuestas para sanción, asistencia en accidentes o controles. Le siguieron las labores administrativas (8.505) relativas a la ordenanza de animales, limpieza, control de obras, absentismo; la vigilancia de órdenes judiciales (4.742) y el control de drogas, faltas o vigilancias (3.098). «Lo que más suele preocupar a los vecinos son los problemas que se puedan plantear en las zonas comunes, como parques o jardines. Los animales suelen generar muchas protestas y también el botellón», apunta el subinspector Arturo.
El trabajo de esta sección supone el germen de investigaciones que permiten acabar con grupos criminales dedicados a la distribución de droga, hurtos o cualquier tipo de delito. En otras ocasiones su cometido pasa por la atención directa y urgente al ciudadano. Como el llevado a cabo la semana pasada con una señora a la que dos efectivos de la policía comunitaria vieron encaramada al alféizar de una ventana con la intención de tirarse al vacío. «En ese momento no te lo puedes ni pensar. Tienes que actuar rápidamente y hacer todo lo posible por salvar una vida. Esta vez tuvo un final feliz gracias a los policías que intervinieron», explica el subinspector Lucas.
«Los inicios no fueron fáciles»
Mucho ha cambiado su forma de trabajar desde que comenzasen en la década de los 90. «Los inicios no fueron fáciles porque a algunos líderes vecinales les costó abrirse a nosotros y vernos como una ayuda y no como un estorbo», aseguran. Sin embargo, sólo tienen buenos recuerdos de aquella época y palabras de elogio para «gente como Belarmino o 'Gandhi', que nos han dejado hace poco tiempo».
Lo que sí está claro es que a día de hoy han sabido hacerse un hueco y tener una comunicación directa con las agrupaciones y con los comerciantes.