El otro día escuché en su integridad la intervención parlamentaria de la ministra de Fomento y luego leí la versión del acto que difundió su gabinete de comunicación. Del rigor de todo ello puede dar idea el hecho de que se incluyan en el futuro Plan de Infraestructuras, Transportes y Vivienda 2012/2024, como actuación prioritaria, «los tramos de la autovía del Cantábrico pendientes en Galicia y Asturias (85,6 kilómetros y 484 millones de euros)». En realidad, los tramos pendientes de esa autovía en Galicia (17,6) y Asturias (39,9) suman 57,5 kilómetros; los que faltan hasta los 85,6 citados por Fomento corresponden al tramo Torrelavega-Solares, en Cantabria. Además, otra muestra de rigor, en la relación de obras que se van a ejecutar Fomento incluye dos veces, para que no se nos olvide, la autovía Daroca-Calatayud (A-24; 43 kilómetros, 250 millones de euros). Desde el punto de vista asturiano, sin embargo, lo más interesante de lo leído por el ministerial busto parlante, en materia ferroviaria, es la 'actuación' denominada 'acceso a Asturias en alta velocidad: Venta de Baños-León-variante de Pajares-Pola de Lena (en ancho internacional). Inversión pendiente: 1.719 millones de euros'. En realidad, nada nuevo, salvo la inconcreción del destino o justificación de esos 1.719 millones y la indefinición en cuanto a plazos de ejecución de las obras pendientes, lo que podría entenderse como una postergación 'sine die' de la terminación de la variante que unirá Asturias con la Meseta, pendiente solo de inversiones de menor cuantía en comparación con las ya efectuadas.
Porque lo cierto es que para utilizar la variante con ancho internacional sería imprescindible instalar el mismo ancho de vía entre León y La Robla (obra no especialmente costosa, pero que ni siquiera dispone de proyecto definitivo) salvo que se habilitaran instalaciones de cambio de rodadura en León, del ancho internacional al ibérico; en La Robla, del ibérico al internacional, y en Pola de Lena, para volver al ibérico, alternativa que se debe descartar por irracional. Aplazar la conclusión de la variante hasta que haya ancho internacional entre León y La Robla sería un verdadero despropósito. Lo razonable a corto plazo es terminar la variante sin más demoras e instalar en ella, con carácter provisional, vía de ancho ibérico (con traviesa polivalente que permita el ulterior cambio a ancho internacional cuando también lo haya entre León y La Robla). Así se podría aprovechar, desde dentro de un año, más o menos, la llegada de la vía del AVE a León, cuya utilización por los Alvia de Renfe, sumada al uso de la variante, podría reducir a menos de cuatro horas la duración del viaje entre Madrid y Gijón, un avance considerable que no requeriría más que una instalación de cambio de rodadura en León. Todo ello, sin embargo, no debe implicar la renuncia a la llegada del AVE genuino a Gijón, con la ejecución de las variantes de Pola de Lena a Soto de Rey y de Lugo de Llanera a Serín, objetivo a largo plazo -por la situación económica actual y la previsible-, pero irrenunciable en cualquier caso. Tan irrenunciable, desde luego, como la nueva estación intermodal y la prolongación del mal llamado metrotrén, que no han merecido hasta ahora la atención ministerial.
De todas formas, estos asuntos son 'peccata minuta', fruslerías, una nadería, en comparación con el tenebroso panorama de reducción de puestos de trabajo y deslocalizaciones en las factorías asturianas de Arcelor, operaciones que la contrarreforma laboral sin duda facilitará, Las conquistas sociales obtenidas con gran esfuerzo y sacrificio durante decenios han sido laminadas con un decreto ley, ante la pasividad de unos sindicatos burocratizados y la inhibición suicida, la resignada mansedumbre, de las potenciales víctimas, sobre todo la población juvenil, desideologizada, condenada al empleo precario, al empleo-basura, sin derechos, sin futuro. ¿Qué hará Rajoy si dentro de un año -en el supuesto de que este primer ministro fullero y medroso siga en el pescante- los parados forzosos han aumentado en cientos de miles gracias a la barra libre en materia de despido y han crecido hasta niveles insoportables las desigualdades sociales? En esta vuelta al siglo XIX solo le faltaría restablecer la esclavitud, el siervo de la gleba, y regular la cremación sistemática de pensionistas. Todo sea por el déficit, la deuda y los bancos.