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RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 26 mayo 2012

Gijón

GIJÓN

«Es posible que en la especialización resida nuestro éxito. Hacemos colores de manera tradicional, nos manchamos las manos» La droguería Linaje cumple 50 años con César Álvarez al frente del negocio

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Unas bodas pintadas de oro
César Álvarez Linaje, en la puerta que da acceso a la droguería situada en la calle de los Hermanos Felgueroso. :: PIÑA
Al abrir la puerta uno se encuentra con el tradicional olor a pintura, una fuerte fragancia procedente de cientos de esmaltes y otros tantos colores plásticos repartidos por varias estanterías. Tras el mostrador, de madera barnizada, se encuentra César Álvarez, propietario -«aunque jubilado»- de la droguería que lleva por nombre su segundo apellido -Linaje- y que se sitúa, desde hace 50 años, en la calle de los Hermanos Felgueroso.
Sonriente y cordial, César no duda en repasar la evolución de un local que pasó de ser un taller de pintura a lo que es ahora, una pequeña tienda en la que, además de pintura, cualquier cliente puede encontrarse desde jabón hasta cuchillas para afeitarse. Una droguería de las de toda la vida que hoy cumple sus bodas de oro. «Arrancamos un martes y 13, pero del 62», bromea César, poco antes de introducirse en uno de los, quizás, grandes secretos del negocio que él mismo gestionó hasta hace «unos pocos de años». «Ahora es mi yerno Luis quien dirige esto, con la ayuda de un chaval -Jesús González- que lleva con nosotros la friolera de treinta años», resume.
Dentro del almacén la escena suele ser siempre la misma. Entre el pilón de botes, Jesús y Luis perfeccionan la tonalidad de un color «hecho por encargo». Una de las especialidades de la casa. «Mucha gente viene con trozos de pared e incluso ventanas para que les hagamos el color con que están pintados. Es posible que en la especialización resida nuestro éxito. Hacemos colores de manera tradicional, nos manchamos las manos; no solo ofrecemos los colores que dan las máquinas de las principales casas de pintura», señala el propietario.
Es curioso que en un mundo en el que la cultura de la rapidez -no confundir con eficiencia- y el consumo en grandes superficies, Linaje sea capaz de ofrecer un pequeño rincón para los románticos de las chapucillas y de las reparaciones. ¿La clave del éxito? «Creo que sabemos de lo que hablamos. Aconsejamos bien a nuestros clientes sobre qué cosas deben y no deben hacer cuando les vendemos algo, y no tenemos problema alguno en ir a echarles una mano a casa o reconocer que algo no ha salido del todo bien». Factores fundamentales en eso que se conoce a día de hoy como comercio de proximidad.
Un taller con 50 trabajadores
En su recorrido por el almacén, el mismo lugar en el que se inició el taller de pintura de su padre, César trata de recordar algunos de los lugares en los que la cuadrilla llegó a trabajar. «Llegamos a tener 50 hombres trabajando para nosotros. Creo que llegamos a pintar todos los cines de Gijón, salvo Los Campos, además del Jovellanos y gran parte de las 1.500 viviendas -en Pumarín-, ¡que no solo nos dedicábamos a la obra fina», bromea.
Pero el semblante cambia cuando se le pregunta por la crisis financiera actual. «Esta crisis está siendo la más gorda que ha sufrido España en los últimos, qué se yo, 40 ó 50 años. Mucho peor que la de los 80 y los 90, en plena reconversión industrial, cuando los del sector naval salían día tras día a la calle. Esta vez está siendo muy silenciosa, pero solo hay que darse una vuelta por Gijón para ver la cantidad de locales que están en venta o en alquiler, además de los negocios que han cerrado». Sobre cómo afecta a su negocio, César lo tiene claro: «Al afectar al sector de la construcción vendemos menos pintura. Ya no tenemos 15 palés como podía suceder tiempo atrás».

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