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RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 26 mayo 2012

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Los argumentos son argumentarios cuando un gran tema nos cae sobre la cabeza. El tema del día, de la semana, del mes es la condena de Baltasar Garzón por parte del Tribunal Supremo. O estás en un lado o en el otro. La mesura no tiene lugar y la bola se hace cada vez más grande. Fuera de los que conocen jurídicamente el asunto, la mayoría suele estar en bandos. En bandas. El sentido propio de las cosas se diluye en un sentido común de partidarios. Y como se trata de la primera sentencia, el asunto va para largo. Según Séneca, una discusión prolongada es un laberinto en el que la verdad se pierde siempre. Aquí la verdad está desde el principio en un laberinto de pasiones. Pasaba algo parecido con el Plan Hidrológico y el trasvase del Ebro, patatas calientes que no admitían un pero. O a favor o en contra. Yo no sé si me gusta Garzón pero los 'Gürtel' me gustan menos. Más o menos este es el nivel de la discusión, aunque vaya disfrazada.

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