La derecha nunca engaña. Del mismo modo en que la izquierda se achica y hace dejación de sus más genuinos principios, tal vez recordando las escabechinas brutales cuando se logra algo para los parias. La derecha, no. Impasible el ademán, caminan por la recta senda de sus principios, el hisopo en una mano, en la otra el látigo. Para empezar, retomamos el viejo principio de sumisión femenina -la existencia de alguna mujer en el Gobierno es puro pragmatismo-, recordándoles a las jóvenes el fin de la libertad erótica, ¡a ver si no! La ley del aborto se la cargarán en breve, con el hisopo bien aferrado a su mano, regresaremos al viejo dicho de «si te das una alegría, cargas con un hijo». Claro que también si te viola tu padre, quien no te firmará el permiso para abortar.
En cuanto al látigo, no nos paremos ya en el despido libre, los recortes brutales en la enseñanza de los parias, la sanidad haciendo aguas, los científicos emigrando. No, vayamos a lo que importa: los macro negocios fáciles del listillo extranjero, poniendo en saldo el territorio y a sus aborígenes. Doña Espe se aferra al mandamiento de 'puestos de trabajo', para vendernos una especie de Las Vegas-Madrid -¡coño, como les gustan las historias faraónicas!- con casinos, hoteles y compañía. A cambio, el norteamericano que vendrá a darnos pan exige: exenciones fiscales, fuera la Ley contra el blanqueo de dinero, no pagar Seguridad Social. ¡Como en el tercer mundo! Ellos extraen el petróleo y los aborígenes sufren el deterioro ambiental a cambio de unos 'feluses'.
O sea, en esto tan propio de una derecha consecuente consigo misma, nos ponemos el traje de faralaes remendado -cualquier otro regional también sirve-, desempolvamos la pandereta y gritamos vivas a quien nos ofrece un mendrugo y nos arruina, aún más, el país. Eso sí, con el macro complejo ese, nos llegarán turistas de las grandes mafias, harán su agosto los traficantes de jovencitas para los prostíbulos -bueno ya somos el país con el macroprostíbulo mayor de Europa, ¿no?-, aumentará la delincuencia de la peor calaña. Pero, eso sí, unos cuantos cientos de españoles, encontrarán trabajo como camareros, go-gos y friegaplatos. Quienes no entren en tal categoría laboral, pues a ejercer el voluntariado; la 'señá' Botella pide solidaridad para que bibliotecas, servicios sociales y otras menudencias, se solventen con la buena voluntad ciudadana. La de otros, claro.
Me pregunto si a la entrada de tan indigno lupanar pondrán una macro efigie de doña Espe y si irán todos los obispos a bendecir la inauguración. Voluntarios, claro. No dejo de recordar a esos orondos dictadores de medio mundo liquidando las riquezas de sus tierras mientras engordan sus cuentas en paraísos fiscales y las ONG corren a socorrer a quienes se les mueren de hambre o infecciones menores. ¡Y yo sin pandereta!