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RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 26 mayo 2012

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OPINIÓN EDITORIAL

La coordinadora pacifista no volverá a manifestarse, pero sus integrantes seguirán activos por la libertad

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La última manifestación convocada por Gesto por la Paz se convirtió en Bilbao en la expresión de un triunfo compartido -el desistimiento de ETA-, pero también en un reconocimiento a la tarea desarrollada por cuantas personas han encarnado los ideales del pacifismo nada menos que durante este último cuarto de siglo. Gesto ha sido la referencia y el vínculo para dar forma y exteriorizar sentimientos y convicciones frente a la barbarie terrorista. Su propósito siempre fue sacudir conciencias desde la ética de la paz para desterrar de la sociedad vasca esa otra ética, la de la violencia, que había penetrado en el universo colectivo y en la conducta individual fomentando la indiferencia frente a la injusticia extrema, la justificación remota de cada asesinato y la banalización del terror. Gesto ha sido una realidad valiente y fecunda. Su valentía se materializó en el lazo azul que tanta gente se atrevió a exhibir, convertido en símbolo de reivindicación de la dignidad frente a una dictadura terrorista que secuestraba demasiadas voces mientras sometía a personas indefensas a un atroz cautiverio. Su fecundidad ha contribuido a deslegitimar la violencia, aportando principios y criterios que forman parte de una cultura democrática que se ha ido abriendo paso hasta obligar a ETA al cese definitivo de sus actividades terroristas. Se trata de un bagaje de valores y posturas que ha brindado a la sociedad sin que en su ánimo existiera nunca un afán expansivo o de influencia directa sobre la actuación de las instituciones o respecto al devaneo partidario. Un bagaje redactado a conciencia cuya propiedad nunca ha reivindicado en exclusiva, pero que necesita de sus mujeres y hombres para que el sentido más profundo de la paz no se desvanezca en ausencia de violencia. Porque para que la sociedad no se acomode en el olvido, la ciudadanía comparta un relato común, la convivencia fluya sin resquemores ni ángulos oscuros y nadie ose reclamar en el último momento concesiones de orden político a cambio de una paz definitiva, será mejor que todos podamos seguir contando con quienes el sábado dieron su ciclo de movilizaciones por cerrado. Un digno final para una trayectoria de dignidad.

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