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RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 26 mayo 2012

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Cientos de personas denuncian la condena al juez porque da «impunidad» a los corruptos y anuncian nuevas movilizaciones

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«Vergüenza y justicia» para Garzón frente a las puertas del Supremo
Manifestantes frente al Tribunal Supremo, ayer, con pancartas pidiendo respeto a las víctimas y criticando al alto tribunal. :: DOMINIQUE FAGET
Cientos de personas se concentraron ayer frente a las puertas del Tribunal Supremo, en la plaza Villa de París de Madrid, para mostrar su desacuerdo por la expulsión de la carrera judicial de Baltasar Garzón, después de que la sala de lo penal le condenase el jueves a 11 años de inhabilitación por un delito prevaricación en las escuchas del 'caso Gürtel'.
Fue la movilización más masiva desde que comenzaron los juicios contra Garzón, el pasado 17 de enero, y también en la que se respiró una mayor indignación entre los asistentes, quienes barruntaban una sentencia condenatoria para el juez, pero no, quizá, de tantos años y en términos tan duros.
La protesta de Madrid, que congregó a unas 2.000 personas, tuvo su extensión a otras ciudades como Granada, donde medio millar de personas se concentraron frente a la sede del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Denunciaron que la sentencia vulnera la independencia judicial porque supone «dar impunidad a los corruptos».
En Madrid, la Plataforma Solidaridad con Garzón, formada por escritores, artistas, juristas e intelectuales, mostró su rabia por la caída del juez y el "linchamiento" al que ha sido sometido por los magistrados de la Sala de lo Penal del Supremo, quienes, recordaron, no han cesado en su empeño de liquidar al juez desde mayo de 2009, cuando admitieron la querella del pseudosindicato Manos Limpias por investigar los crímenes del franquismo. Después, en un espacio de nueve meses, llegaron las otras dos demandas.
Los asistentes corearon a los magistrados "fuera los fascistas del Tribunal" y "no, nos representan", y portaron pancartas recordando que la absolución de Francisco Camps por la 'causa de los trajes' y la condena de Garzón, la impunidad de los corruptos, la soledad de las víctimas del franquismo y la "sinrazón" de que el juez acabe inhabilitado y pagando las costas del juicio a los cabecillas de la trama 'Gürtel'.
«Justicia corporativa»
Entre los manifestantes estaba el diputado de Izquierda Unidas Gaspar Llamazares, cuya presencia ha sido habitual desde que comenzó el primer juicio, el 17 de enero, la dirigente de Equo Inés Sabanés o el poeta Marcos Ana.
Llamazares avanzó que este lunes pedirá cuentas al presidente del Supremo, Carlos Dívar, en su comparecencia en el Congreso de los Diputados. "Le diré que la justicia española está bajo mínimos como servicio público y como poder democrático porque se ha convertido fundamentalmente en una justicia corporativa".
Sobre la sala que ha condenado al juez, Llamazares dijo que era más propia de un "tribunal de honor", derogado por la Constitución de 1978, y que la "justicia tendrá que abordar su propia transición democrática, que todavía no lo ha hecho".

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