Llevamos años viendo en televisión cómo el amor entre un chico y una chica se enreda hasta límites insospechados, aunque después de un centenar de episodios melodramáticos todo termina en un final feliz. Y hasta le tenemos cogido el truquillo al acento mexicano, colombiano, venezolano... y ya no nos suena raro eso de 'chévere', 'boludo' o 'el carro'. Pero ahora el reinado de los culebrones latinoamericanos puede llegar a su fin. Y el cetro se lo quiere arrebatar nada menos que Turquía, que ha entrado con fuerza en el sector. Una veintena de sus telenovelas ya han enganchado a la audiencia de 40 países. Y van en aumento.
La base siempre es la misma: historias de amor y desamor que crean adicción en los espectadores, a los que incluso se les escapa alguna lagrimita. Lo único que cambia es el acento y su toque especial en los argumentos.
Enganchan hasta límites inimaginables y no hay hogar en Siria, Egipto o Palestina en el que no se siga algún culebrón turco. Incluso se han rendido a ellos en los Balcanes y el Cáucaso. Todo un fenómeno. Eso sí, su éxito en estas zonas no viene por el tema religioso, a priori la primera respuesta que a cualquiera se le pasa por la cabeza para argumentar este 'boom'. De hecho, 'Siglo magnífico', sobre la vida del sultán Solimán I, fue denunciada por las autoridades religiosas debido a las escenas de alto contenido sexual y la abundante presencia de alcohol que destilaba la telenovela. Y es que su auge viene dado por la proximidad de las costumbres y la forma de ver el mundo, mucho más acentuada que con las series americanas.
La locura por estos productos televisivos ha desencadenado más de un drama. Una mujer argelina fue repudiada públicamente por su celoso marido tras comentar con sus vecinas que deseaba pasar una noche, aunque fuese en sueños, en los brazos del protagonista de la telenovela turca 'Nur'. Todo un argumento propio de telenovela... si no fuera porque el final no tuvo nada de feliz. El marido se sintió tan ofendido que le pidió el divorcio.
Hay series que se encuentran en la senda de arrebatarle a 'Yo soy Betty, la fea' su puesto en el libro Guinness, donde figura como la telenovela más exitosa. En su momento pasó por un centenar de países y ha sido doblada a 15 idiomas. ¡Hasta se hicieron 22 adaptaciones!
A la conquista de Europa
En 2012 los culebrones turcos ya han avisado de que piensan conquistar Europa occidental. Por supuesto, con España en el punto de mira. Sin embargo, en nuestro país el 'boom' de las telenovelas pasó hace ya unos años. Lejos queda la audiencia de 'Cristal', que superó los ocho millones de espectadores y un 50% de 'share' en 1990. Su éxito provocó la inclusión de este tipo de productos en las parrillas de sobremesa de otras cadenas. Se libró entonces la batalla del culebrón.
Pero el panorama ha cambiado radicalmente. Han quedado casi defenestrados. Salvo en TVE-1, que sigue apostando por estas series a partir de las cinco de la tarde con la mexicana 'Cielo rojo' y la norteamericana -aunque producida por la cadena en español Telemundo- 'La casa de al lado', con 1,5 y un millón de espectadores, respectivamente. El resto opta por distintas fórmulas para captar a quienes pasan de la siesta. Lo que se lleva ahora son las telenovelas patrias. Abrió la brecha 'Amar en tiempos revueltos', que congrega desde 2005 a una media de 2,7 millones de espectadores. A ese carro se subieron con éxito también 'Bandolera' y 'El secreto de Puente Viejo' en Antena 3... hasta el punto de que han ido robando protagonismo poco a poco a 'Sálvame diario' (Telecinco). No sería descabellado que se desatara la fiebre turca.