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RSS | ed. impresa | Regístrate | Viernes, 25 julio 2014

Economía

ECONOMÍA

El descenso de matriculaciones en el Principado fue siete puntos más elevado que la media nacional, del 13,4%

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La venta de coches se despeñó en Asturias en 2012 al caer un 20,9%
Dos personas observan el interior de un vehículo expuesto en un estand de la Feria de Muestras. :: PETEIRO
Al borde del precipicio. Así aseguran los responsables del sector del motor que está la venta de automóviles en Asturias tras un ejercicio de 2012 que fue «nefasto». Pese a los efectos positivos del plan Pive, que atenuaron en parte la desastrosa carrera del mercado durante el pasado ejercicio, las ventas de vehículos cayeron el pasado año un 20,9% en el Principado, más de siete puntos por encima de la media nacional. El inicio de 2013 tampoco augura nada positivo ya que durante los 13 primeros días de enero los concesionarios asturianos sólo pudieron vender 283 vehículos, un 6% menos que en los mismos días del pasado ejercicio.
«Si no llega a ser por el plan Pive ahora estaríamos despeñados». Quien así habla es Manuel García Arenas, el presidente de la Asociación del Automóvil del Principado de Asturias (ASPA) que se muestra muy pesimista sobre el futuro del sector de los concesionarios de vehículos. Asegura que si el Gobierno no echa una mano rápido y aprueba la prórroga del denominado oficialmente Programa de Incentivos de Vehículo Eficiente (Pive), un salvavidas que solventó muchos problemas en el último trimestre del año, los primeros meses del ejercicio se convertirán en una cuesta arriba demasiado empinada subir.
El plan Pive, que tenía consignados 75 millones de euros para su ejecución, acaba de agotar los fondos previstos y desde el pasado día 10 ya no es posible acogerse a sus beneficios. El ministro de Industria, José Manuel Soria, ya insinuó que el Ejecutivo tiene la intención de prorrogar las ayudas pero los concesionarios lo toman con calma porque, según aseguran, «ya estamos acostumbrados a que Rajoy circule con diesel», en una alusión a la lentitud con que el jefe del Ejecutivo español suele tomar las decisiones.
El Boletín Oficial del Estado dio forma el día 29 de septiembre del pasado año al sistema que el Gobierno ideó para socorrer la industria automovilística mediante un plan de ayudas. Entró en vigor el día uno de octubre sin un plazo fijo de duración, sino que el Ministerio ponía a disposición del plan 75 millones de euros de ayuda con la condición de que el proceso se cerrara una vez agotado el dinero. En aquel momento quien tuviera un coche con más de 12 años de antigüedad podía acceder a la subvención de dos mil euros por la compra de un nuevo vehículo a cambio de la entrega del viejo para achatarrar. El plan se convirtió, además, en una iniciativa para facilitar la venta de coches 'verdes', menos contaminantes y más eficientes, así como para rejuvenecer el parque móvil. La Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor (Ganvam) acaba de pedir que en el futuro plan de incentivos a la compra de automóviles que pueda poner en marcha el Gobierno se incluyan los coches usados con una antigüedad de hasta cinco años en vez de los 12 que marcaba el primer plan.
El plan Pive amortiguó la fuerte caída de ventas que sufrió el sector del automóvil en Asturias en 2012 y que llegó a tocar fondo en el mes de septiembre donde sólo se produjeron 646 matriculaciones, frente a las 1.171 del año anterior, un descenso del 44,8%.
Las ayudas supusieron un importante colchón para el sector, pero ello no impidió que la caída en las ventas fuera al final del ejercicio del 20,9% y que en el Principado se vendiera sólo 10.821 vehículos durante todo el año, una cifra muy escasa en comparación con otros años. En 2007, justo antes de la crisis, las ventas en Asturias alcanzaron los 32.000 vehículos.
La caída en picado de las matriculaciones en el segundo semestre del año en el Principado preocupa de forma considerable a los concesionarios agrupados en la patronal Aspa. Mientras en el primer semestre del año las caídas en las matriculaciones en el Principado y de la media del país se mantuvieron igualadas, en el segundo semestre Asturias tuvo un encontronazo mucho más fuerte. Manuel García Arenas señaló como posibles explicaciones la conflictividad industrial que vivió el Principado, desde las movilizaciones de la minería hasta los manos resultados y los ERES de ArcelorMittal, así como los problemas de los funcionarios. Según García Arenas, «el cierre del horno de Arcelor nos hizo polvo, así como las dudas sobre Asturiana de Zinc y Alcoa por la tarifa eléctrica». Según explicó, «estas empresas tienen miles de empleados y la repercusión de estos empleos y de la economía por los conflictos alcanza a la mitad de la población asturiana. En estas condiciones poco podemos vender».
También los talleres de automóviles están sufriendo las consecuencias de la crisis. García Arenas estimó en un 10% la caída de la actividad y aseguró que «la gente no hace ya ni el mantenimiento de los coches ni cambia las ruedas y eso resulta muy peligroso para la seguridad».
El sector del automóvil tampoco levanta cabeza en Europa, según los datos conocidos esta semana. El derrumbe de la demanda de turismos por la crisis se tradujo en 2012 en una caída de las ventas del 8,2%, la mayor desde 1993. En total, se matricularon en la UE poco más de 12 millones de coches, el nivel más bajo de los últimos 17 años, según los datos publicados el miércoles por la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA).

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