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El periodista de Radio Exterior de España, a su llegada a España. / Foto: Efe | Vídeo: Atlas

Los activistas a su llegada a España. / Efe
Exteriores trabaja por el regreso de la tercera activista
El Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación continúa intentando que Isabel Terraza, la tercera activista escondida en El Aaiún desde hace días, acepte regresar a España como lo han hecho sus dos compañeros. Isabel Terraza permanece escondida en El Aaiún junto al mexicano Antonio Velázquez.
A través de un comunicado, el Ministerio de Exteriores ha confirmado que desde hace tres semanas, cuando tuvo conocimiento de la presencia de Sopeña, García y Terraza en el campamento de El Aaiún, se ha mantenido en contacto "periódico" con todos ellos, a pesar de que Terraza denunció ayer que nadie de Ejecutivo había hablado con ellos para garantizarles su salida segura del Sáhara.
Por su parte, Terraza ha asegurado, a través de un comunicado, que en ningún momento ha rechazado "ningún soporte diplomático" para abandonar la zona pero que no se ha garantizado su seguridad.
Bontoux, que estuvo retenido por la policía marroquí y luego fue expulsado, ha llegado a las 16.30 horas (hora local) a Canarias junto con los dos activistas de la asociación Sáhara Thawra. Estos últimos, que han permanecido escondidos las últimas horas, llegarán esta noche a Madrid y mañana ofrecerán una rueda de prensa.
A su llegada a Gran Canaria, Bontoux ha asegurado que El Aaiún se encuentra "en estado de sitio", lo que da idea de la magnitud de la situación, aunque es muy difícil conocerla con exactitud porque existen grandes problemas, ya que no hay libertad de movimientos para los periodistas y los saharauis tienen mucho miedo de hablar. Ha explicado que fue interrogado durante varias horas en su hotel en El Aaiún, donde logró entrar como turista, y la policía marroquí le quitó el pasaporte, aunque, según ha dicho, debido a su condición de ciudadano francés, la policía le dispensó un mejor trato.
Por su parte, la activista Silvia García ha contado que estaban en el campamento Gdeim Izik cuando la policía marroquí "entró a saco" y ha indicado que desconoce con exactitud el número de personas fallecidas como consecuencia de las agresiones, aunque, según ha asegurado, hay bastantes víctimas entre la población saharaui. "El ambiente allí está muy mal" y "las calles están totalmente militarizadas", ha explicado García a su llegada a Gran Canaria. Los dos activistas, miembros de la asociación Sahara Thawra, se encontraban en el campamento cuando "cientos de dispositivos de toda clase, militares, policías, fuerzas auxiliares entraron a saco a reventarlo". Ellos recibieron "alguna piedra o algún golpe", pero a juicio de García, no es nada comparado con las agresiones a la población saharaui, que los protegió hasta que ayer el Gobierno de Marruecos les instó a abandonar el país.
Grandes dificultades para informar
Bontoux ha indicado que existen grandes
dificultades para que los periodistas que logran llegar a El Aaiún
puedan informar sobre la situación, pues la policía marroquí dificulta la tarea de los informadores, no hay libertad de movimiento y "es imposible" corroborar la información y saber con exactitud qué sucede. "No pude ir donde quería ir, no pude hablar con casi nadie" y las comunicaciones sólo eran posible por teléfono. "Es una zona que está en estado de sitio, da una idea de la magnitud de los enfrentamientos que ha podido haber", ha manifestado. Existe gran diferencia entre los barrios y el centro de la ciudad, pues mientras en los primeros apenas hay vida en la calle, en el centro se mantiene la actividad comercial aunque con fuerte presencia policial.
El periodista de Radio Exterior de RNE fue interceptado ayer a la salida del hotel donde se alojaba por la policía marroquí, que lo interrogó durante varias horas y le pidió su pasaporte. Aunque en un primer momento se lo devolvieron, hoy se lo retuvieron y lo condujeron al aeropuerto, donde permaneció incomunicado durante varias horas.
Bontoux ha manifestado que recibió un trato cordial por parte de la policía marroquí, a quien le costó entender que, pese a ser ciudadano francés, trabajaba para un medio español. Cuando los agentes le devolvieron el pasaporte le dijeron que "por ser francés, no queremos ocasionarte problemas", aunque finalmente se lo quitaron y lo expulsaron de Marruecos. El periodista aseguró que "la gente no quiere hablar" y existe mucha desconfianza, tanto hacia los extranjeros como entre la propia población. Por ello sólo pudo hablar con quienes se acercaron a él y mostraron curiosidad ante su presencia, uno de los cuales fue quien le arrestó horas después.