Cómo elegir calzado de montaña

José Luis Rendueles, propietario de Ludo Aventura con casi dos décadas de experiencia en el comercio especializado en productos de montaña aporta una serie de consejos para elegir botas para senderismo y montañismo a todos los niveles

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José Luis Rendueles, propietario de Ludo Aventura. :: Joaquín Pañeda

“Un buen calzado es imprescindible para realizar senderismo y montañismo a todos los niveles. Utilizar unas botas o zapatillas de montaña adecuadas puede evitar accidentes, fisuras y fracturas, así como prevenir lesiones en los pies”. Al monte, asegura José Luis Rendueles, propietario de la tienda gijonesa Ludo Aventura, se debe acudir con calzado específico y en la mayoría de los casos no sirve el que se emplea para otras actividades deportivas. Rendueles, quien lleva casi dos décadas dedicado al comercio especializado en deportes de invierno y montaña, resalta la importancia de invertir en unas buenas botas y asegura que hoy en día “la gama es muy amplia y hay mucho donde elegir, tanto en cuanto a precio como a calidad”.

“hAY QUE TENER EN CUENTA LA IMPERMEABILIDAD, TRANSPIRABILIDAD, DUREZA DE LA SUELA Y TIPO DE CAÑA DEL CALZADO”

“Existen muchos tipos de calzado en función de las necesidades”, explica el empresario. “Evidentemente, no es lo mismo una bota semirrígida que admite crampones que una bota rígida, por ejemplo”. El tipo de terreno, la época del año y las características de la incursión que se vaya a realizar son fundamentales a la hora de elegir el material adecuado. “El monte de Picos de Europa, por ejemplo, es caliza”. Esta roca corroe la suela y la desgasta rápidamente, por lo que el calzado muy ligero dura poco si te mueves por esa zona, en la que es necesario llevar botas o el denominado calzado de approach, “una bota sin caña algo más ligera” que aporta seguridad y comodidad. Un consejo fundamental a la hora de escoger el material es tener en cuenta que “a mayor dificultad, se necesita un calzado de mayor dureza”. Otros factores importantes a tener en cuenta son la impermeabilidad -“membranas aislantes como Gore-tex son recomendables incluso en verano”-, transpirabilidad, dureza de la suela y tipo de caña.

Para el especialista, lo ideal es “ir subiendo escalones” desde las zapatillas de trail running hasta las botas invernales, considerando los factores anteriormente citados “y contando con que a más técnica, más caro es el calzado”. “Un playero transpirable se puede utilizar en julio o agosto, con buen tiempo. Vas más rápido pero te arriesgas a problemas”.  Por ello, lo más adecuado sería acostumbrarse a caminar con calzado especialmente diseñado para ello, empleando una zapatilla ligera pero de trekking, que resulta más ancha y dura que la de correr ya que “el calzado de running es mucho más blando, si se usa mucho acaba provocando fascitis plantar y puede acabar en espolón”, advierte. “Las zapatillas de trail combinan ambos factores, puesto que el ‘trail running’ no es solo correr sino que gran parte del tiempo se camina. Este calzado tiene amortiguación y a la vez una suela suficientemente dura”.

Las zapatillas de approach son unas botas sin caña cómodas pero que no protegen el tobillo. “Si buscamos un mayor agarre y protección podemos usar botas mid, de media caña, que protegen el tendón de aquiles y valen para invierno o verano”, agrega Rendueles. Otra opción sería apostar por una bota híbrida, ligera y con algo más de caña. Por último, “si vamos a realizar una actividad más técnica o en invierno tenemos que utilizar botas invernales. Es recomendable que sean rígidas y cresponables, ya que para que el crespón funcione bien tiene que ser solidario y no moverse de la bota”.

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