Drones, caballos, todo para garantizar la seguridad

DAMIÁN ARIENZA

La Guardia Civil diseñó un espectacular operativo con cerca de 400 agentes y 190 vehículos, usó un dron para vigilar la salida y cortó los accesos para evitar posibles atentados con camiones

Terry Basterra
TERRY BASTERRALlanes

Puede que el de este 2017 no haya sido el Sella más tranquilo, a nivel de incidencias, de los 81 años de historia que tiene esta prueba deportiva barra fiesta popular. Pero sí lo ha sido, por el momento, de los últimos años. Al menos así lo aseguran expertos de la Guardia Civil con numerosos Descensos a sus espaldas. Y es que si algo se ha conseguido con los espectaculares despliegues policiales que se han aplicado a la Fiesta de las Piraguas durante los últimos años es devolver al Sella el espíritu familiar y de convivencia de décadas atrás. Hay menos desfase. Una prueba de ello es que al cierre de esta edición, y a la espera de la última noche, el balance de incidencias era el menor en años, con tan solo un detenido por la Guardia Civil. Y lo fue por conducir con una elevada tasa de alcohol. Otro ejemplo es que en el cuartel de Ribadesella a primera hora de la tarde de ayer aún no se había tenido que abrir ningún atestado en esta jornada y en la anterior, cuando en años anteriores este mismo puesto registraba medias de más de 50 atestados por día.

Todo cambió en 2004. Aquella edición fue el punto de inflexión de una fiesta 'desmadrada'. Un coche arrolló a una multitud de personas en Ribadesella, dejando una treintena de heridos, en su mayoría de carácter leve. Las autoridades tomaron nota y decidieron que había que actuar para revertir la degradación de una fiesta a la que los propios asturianos habían miraban con recelo debido a los excesos que se veían.

Y el objetivo se ha conseguido. A buen seguro la lluvia de la noche del viernes y parte de la mañana del sábado tuvo algo que ver. Pero no fue lo único. La destacada presencia policial, con cerca de cuatrocientos agentes desplegados en Arriondas y Ribadesella, sirvió para que aquellos a los que la fiesta se les va de las manos en ocasiones, se lo pensasen mejor. Desde primera hora de la mañana de ayer numerosos agentes patrullaban a pie y a caballo las calles de Arriondas. Los segundos pertenecían al Escuadrón de Caballería con sede en Valdemoro. Los equinos se utilizan para abrir paso a las autoridades en los momentos centrales de la fiesta, cuando tienen que desplazarse al palco de autoridades, y de ahí a la zona del puente para la salida del Descenso. Uno de los aspectos importantes del dispositivo de seguridad habilitado este año para el Sella fue el de cerrar todos accesos a la calle Argüelles de Arriondas de cara al desfile, donde se reúnen decenas de miles de personas. La medida, que busca prevenir atentados terroristas con camiones, como los ocurridos en los últimos meses en Europa. Para ello se utilizaron vehículos y elementos fijos que impidiesen en ese momento el acceso rodado a Arriondas.

Los guardias estaban pendientes de cualquier detalle. Entre ellos de un dron que sobrevoló la zona de la salida del Descenso justo en el momento en el que los piragüistas se echaban al agua. Con ayuda un helicóptero de la Benemérita llegado desde Torrejón de Ardoz y que cuenta con unas potentes cámaras de visión con las que trataron de localizar a la persona que estaba operando el artefacto volador para identificarlo y ponerle la correspondiente sanción administrativa

Pero el trabajo de los agentes había empezado antes. El operativo arrancó el jueves y en él, además de casi 400 guardias civiles, participan en este dispositivo que concluye esta tarde, 190 vehículos. Se han revisado puentes y demás puntos de riesgo con especialistas de los TEDAX y GEAS, además de con perros especializados en la detección de explosivos. La vigilancia es por tierra, aire y agua.

Toda esta labor policial, sumada a la madurez de las personas que asistieron a la Fiesta de las Piraguas y a que desde hace unos años el Aquasella no coincide con el Descenso, hizo que el número de incidencias e intervenciones se haya reducido de manera considerable. Algo que se notó hasta en las carreteras. Apenas hubo retenciones -tan solo para entrar en Ribadesella- e incluso fue más sencillo que en otros años encontrar un sitio para aparcar en Arriondas por la mañana. En parte debido a la aparente menor asistencia de gente a causa de la lluvia, pero también por la apertura de nuevos aparcamientos como el gestionado por la Asociación Emburria en la finca donde se celebra el Aquasella, y que acogió a cientos de coches.

Fotos

Vídeos