Un ganador del Sella que tomó un atajo

Diego Suárez, en el centro, fue el justo vencedor en C-1, tras la descalificación de Óscar Santos.
Diego Suárez, en el centro, fue el justo vencedor en C-1, tras la descalificación de Óscar Santos. / E. C.

Óscar Santos fue sorprendido cuando trataba de acortar por tierra para ganar el Descenso

DANI BUSTO GIJÓN.

Tomó la salida en Arriondas, en un momento dado dejó su canoa varada en una orilla y, de alguna extraña manera, regresó al río a la altura del kilómetro catorce, en una nueva embarcación que tenía guardada detrás de unos juncos. Su intención era clara: ganar la categoría C-1 del Descenso Internacional del Sella mediante trampas, pero la jugada no le salió bien ya que fue sorprendido durante su regreso al agua por las dos embarcaciones C-2 que en aquel momento iban en cabeza.

El zamorano Óscar Santos cruzó la línea de meta en Ribadesella en el primer puesto de su categoría, la C-1, pero fue descalificado a los pocos minutos en cuanto los demás remeros reclamaron a la organización las irregularidades cometidas. Algunos, incluso, le acusaron de haber sido ayudado por una moto para recorrer varios kilómetros por carretera, pero es una acusación que todavía no ha podido ser comprobada ni por el Oviedo Kayak -el club al que pertenecía desde hacía un año- ni por los jueces de la prueba sellera.

El remero implicado, que ayer prefería no hablar públicamente sobre el tema, acordó con el Oviedo Kayak abandonar el club, y se sentía «muy arrepentido» por lo que había hecho y admitió haberse equivocado. Con todo, en su versión de los hechos descartaba cualquier tipo de transporte motorizado, pero reconocía haber «cruzado a la carrera por una sendero», ya que pensaba que «podía ir a pie», al igual que sucede en el tramo de la famosa Boticaria. Pese a todo, lo cierto es que su canoa de salida no era la misma que llevaba al cruzar la meta, y eso facilitó su eliminación de la competición.

El canoísta pillado 'in fraganti', que entró en meta primero, abandonó ya el Oviedo Kayak

Tono Campos, integrante de la C-2 ganadora del Sella, asegura que vio salir a Santos desde una orilla a la altura del kilómetro catorce. En un primer momento pensó que era algún aficionado que quería realizar un trozo del recorrido, pero después, añade, «vimos que tenía dorsal, era imposible que hubiera avanzado toda esa distancia por delante de nosotros».

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