El doctor Luis Montes estará este fin de semana en Oviedo y Llanes. / E. C.

«Dos legislaturas sin bipartidismo y la eutanasia estaría regularizada»

  • Tras su jubilación «forzosa» como anestesista del Severo Ochoa, trabaja «todas las horas que pasaba en el hospital» en la Asociación por el Derecho a Morir Dignamente

  • Luis Montes, presidente de la DMD

Sólo la edad alejó a Luis Montes (Villarino de los Aires, Salamanca, 1949) de su trabajo en el hospital Severo Ochoa de Leganés. El pasado mes de mayo le llegó la «jubilación forzosa», un adiós laboral que nueve años antes trataron de adelantar dos denuncias anónimas por supuesta mala praxis médica en sedaciones a enfermos terminales y que le apartó para siempre de su cargo como coordinador de las urgencias del hospital. Con el sobreseimiento de ambas acusaciones por parte de la Justicia, el doctor comenzó a presidir la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) a la que ahora dedica «más tiempo que nunca». El viernes estará en Oviedo (19 horas, biblioteca El Fontán) y el sábado en Llanes (19.30 horas, Casa de La Cultura) donde participará en sendas mesas redondas.

¿Cómo recuerda hoy aquellos años en la que se le acusaba de homicidio?

Han pasado nueve años y lo recuerdo como algo indigno que me causó un daño moral tremendo. Por entonces, llevaba más de treinta años de vida profesional y se me acusaba de al menos 400 asesinatos, a mi principalmente como coordinador de un servicio en el que trabajaban unas 200 personas por una praxis tan habitual como sedar a los enfermos terminales. Las consecuencias de aquel disparate fueron que en los tres años hasta el sobreseimiento definitivo los médicos del hospital han tenido mucho miedo a la hora de administrar los cuidados paliativos.

Sostiene que detrás de todo aquello se escondía sólo un afán privatizador...

Siempre dije que era una cortina de humo para dar rienda suelta al afán privatizador del PP. Resultaba chocante todo aquella fiebre con los medios de comunicación fieles a la derecha impulsándolo. Mientras, se construyeron ocho o nueve hospitales sin ninguna planificación que copiaban el modelo Alzira de la comunidad valenciana. Era un negocio redondo: la administración pone los clientes que no van a faltar 'sine die' y las empresas que administran se llevan el dinero. Por suerte, la marea blanca logró paralizar todo eso. Ese mismo afán se extiendió posteriormente en todos los campos hasta la educación.

¿Tiene la sensación de que ahora el debate sobre la muerte digna no está en la calle?

El debate sobre la muerte digna ya estaba ahí desde la muerte de Ramón Sampedro en 1998. Incluso una comisión del Senado estudió la modificación. Era el punto álgido, la ciudadanía pedía cambios, luego se sosegó y esa comisión desapareció. En 2002, el CIS decía que el 70% de la población quería que el estado despenalizase la eutanasia. El PSOE llegó a abrir el debate, pero en ocho años de poder no llegó a conseguirlo. Hay que abrir ese debate de nuevo porque en España se muere muy mal. Aquí nos lleva mucho más tiempo que en países de nuestro entorno normalizar las prácticas médicas.

¿Hay países mejores para morir?

Sí, Bélgica, Luxemburgo, Holanda y Suiza. Ahora el Reino Unido también se está planteando un debate intensísimo tras la publicación en sus medios de comunicación que algunos de sus ciudadanos han tenido que ir a morir a Suiza.

¿Hay turismo eutanásico aquí como podría ocurrir con el aborto?

Solo una ley de disponibilidad de la propia vida evitaría que ocurriese lo del Reino Unido. En lo del aborto, el PP nos está retrayendo a un debate sobre derechos fundamentales de hace más de treinta años. Es una ideología fundamentalista que pueden hacer porque tienen mayoría absoluta, pero será transitoria. Por suerte, la ciudadanía va varios pueblos por delante de los políticos.

Lo dice por la respuesta en Madrid a la privatización o por las recientes elecciones europeas...

Por todo, pero después de las europeas se nota que hay ganas de cambio. Si los resultados en las autonómicas son parecidos a los de las europeas, en dos legislaturas sin el bipartidismo la eutanasia estaría regularizada.

Lleva cinco años al frente de la asociación, ahora a tiempo completo, ¿está con ánimos renovados?

Sí, tengo cuerda para rato y soy optimista. Tenemos que abrir debates para iniciar la reforma del código penal. Con el final del bipartidismo se van a aclarar las posturas.