El Comercio
Alfredo Amestoy Prado estudia y entrena en Houston.
Alfredo Amestoy Prado estudia y entrena en Houston.

«EE UU es un país de oportunidades y con ambición es fácil tener éxito»

  • Desde 2012 estudia y entrena en Texas con una beca de fútbol. Pese a su origen argentino, da ganadora a Alemania en la final del Mundial

  • Ezequiel Amestoy Prado, vive en Houston

A las seis de la mañana, entrenamiento. Y tres horas después, a clase. Ezequiel Amestoy Prado (Oviedo, 1992) entrena y estudia en el San Jacinto College de Houston. Una beca de fútbol le llevó hasta allí. De origen argentino, este joven formado en el Piles de Gijón y en el instituro Astures de Lugones, militó hasta la categoría cadete en el Oviedo, jugó un año en el Lugones, dos en el TSK de Roces y volvió a Lugones para competir en preferente y subir a tercera. Todo ello antes de pasar los 'try outs' en Madrid que le llevaron a Texas. «Las pruebas consistían en tres días y al final te informaban de si algún entrenador estaba interesado o no en ti. Yo tuve un par de ofertas y después de muchos papeles y exámenes acabé aquí». Eso sucedió en agosto de 2012 para empezar la pretemporada.

No parece que por el momento se plantee volver. Le gusta la experiencia estadounidense. «El día a día de una universidad americana no tiene nada que ver con España y más siendo atleta», relata. Explica que las universidades son tan enormes como las posibilidades que ofrecen a los estudiantes. «Aquí hay mucha gente que te ayuda y que da consejo para los estudios», subraya. Eso sí, a nivel futbolístico la exigencia física es mucho mayor que en Europa. «Entrenamos casi como atletismo porque aquí los partidos son más físicos que técnicos».

El fútbol en Estados Unidos sigue siendo un deporte minoritario, pero el futuro se presenta boyante. «El mundo del soccer en EE UU está creciendo cada vez más y en pocos años va a dar un boom», reconoce. Asegura que los entrenadores europeos están llevando su filosofía a los campos y, cuando ese trabajo cuaje, «el nivel de juego evolucionará muchísimo». Tanto es así que augura que en diez años podría estar a la altura europea. Pero, eso sí, difícilmente podrá competir con los grandes deportes americanos. «Veo complicado que el soccer pueda sobrepasar o igualar al fútbol americano o al baloncesto ya que estos deportes son los que reinan aquí».

Pero el balompié tiene hueco y, de hecho, si por algo se conoce España es por su fútbol y sus jugadores. «Fuera de eso, al americano no le interesa España para nada, son todos muy patriotas y no salen de ahí». Es más, asegura que muchos ni siquiera son capaces de situarnos en el mapa.

Puede que tengan esa tendencia al etnocentrismo los estadounidenses, pero hay otros aspectos que les hacen grandes. «Los españoles deberíamos aprender de ellos la manera en la que trabajan y consiguen las cosas. Aquí hay gente de 18 o 19 años que ya trabaja a jornada casi completa y estudia y practica deportes. Es un país de oportunidades porque hay mucho trabajo y si tienes ambición es fácil tener éxito».

Tiene su propio sueño americano Ezequiel, que mira al futuro con realismo y sin pensar en regresar a España. «Mi objetivo profesional una vez acabe de estudiar es poder quedarme aquí como ayudante de un fisioterapeuta en un equipo del college, así podré ganar experiencia para poder serlo yo algún día». Le gustaría poder intentar jugar en el fútbol profesional, pero sabe perfectamente que «es difícil».

Más del Sporting -«espero que no tarde en ascender a Primera, se lo merece»- que del Oviedo, echa en falta la cercanía de Asturias en un mundo en el que hasta para comprar el pan hay que ir en coche. «Aquí todo está mucho más lejos», lamenta.

De familia argentina, Ezequiel dice que lo suyo con el fútbol va más allá de la sangre. «Lo llevo desde siempre dentro, pero no tiene nada que ver con ser argentino», aclara. Y su pronóstico para la final del Mundial no barre en absoluto para casa: «Gana Alemania 3-1 o algo así».