El Comercio

«Aquí hay muchas oportunidades pero el entorno es muy competitivo»

María Villa posa ante el impresionante skyline de Hong Kong.
María Villa posa ante el impresionante skyline de Hong Kong.
  • Natural de Pola de Lena, llegó hace seis años a la excolonia británica con su marido, también asturiano, y sus dos hijos. Allí importa zapatos españoles para Asia

  • María Villa, vive en Hong Kong

María José Villa García dejó a finales de los ochenta Pola de Lena rumbo a Madrid. Allí estudió Ciencias de la Información en la Complutense, en la rama de Publicidad y Relaciones Públicas, y desde allí se trasladó a Cambrigde, realizó un postgrado en marketing y comenzó a trabajar en una cadena de tiendas de complementos y accesorios. «Aquí se inició mi pasión por el mundo de la moda», confiesa, y revela que allí, el que hasta entonces era su novio, José Luis, también asturiano, se convirtió en su marido. Su siguiente destino fue Barcelona, donde nacieron sus dos hijos -Alberto y Sofía-, realizó un máster en ESADE y trabajó en el departamentos de marketing de varias empresas textiles.

Hasta que apareció la oportunidad de Hong Kong. «Mi marido llevaba varios años viajando a China y su empresa le ofreció la posibilidad de trasladarse junto su familia. No nos lo pensamos dos veces. Con dos niños de 5 y 6 años pensamos que darles la aportunidad de aprender chino e inglés y convertirse en trilingües no se podía desperdiciar», relata.

De eso hace ya seis años. Una vez allí buscó su propio camino. «Viniendo del sector de la moda había algo a lo que no me podía acostumbrar y era la ausencia total de zapatos de buena calidad a precios asequibles, es algo de lo que solo te das cuenta cuando sales de España: el nivel de nuestro calzado nacional», explica. Buscó una solución: contactó con empresas zapateras españolas y se hizo con la distribución para Asia Pacífico de varias firmas que representa desde su showroom en Hong Kong.

Está feliz con la experiencia y sin planes de volver. «Hong Kong es una ciudad vibrante», dice e introduce después los datos de una metrópoli densamente poblada por 7 millones de habitantes de todas las naciolidades. No siempre es fácil estar rodeado «permanentemente por miles de personas». Pero poco tiempo tiene para pensar en ello con dos niños, el cole, los deberes, el trabajo y la vida social, que nunca puede faltar. «Por las noches siempre hay algo que hacer, una exposición, un concierto, un vino con los amigos».

No para María, que es consciente de lo diferente que es Hong Kong del resto del país: «Hong Kong es y no es China», afirma y rememora cómo fue en 1997 cuando fue devuelta por los británicos con medio siglo por delante para despojarse de sus privilegios. Luego: «No es China porque cuenta con garantías legales, libertad de prensa y de movimientos de sus ciudadanos por citar algunas básicas y lo es en cuanto su representación internacional es a través de Pekín».

Asia es un lugar formidable para los negocios, pero no es un destino sencillo. «Es un lugar en crecimiento donde existen muchas oportunidades y si las buscas las encuentras». Pero siempre hay contras: «Lo más duro es que no es nada fácil. Es un entorno muy competitivo y exigente. Tienes que ser perseverante y estar muy enfocado en lo que haces».

Encantada con las delicias gastrónómicas asiáticas - «aunque donde esté una buena fabada...»- sabe que darles a sus hijos el trilingüismo y la multiculturalidad también se paga. «Hay muchas tradiciones, costumbres asturianas y españolas, que desconocen por completo y que contribuyen a hacerte quien eres. Ellos definitivamente serán ciudadanos del mundo en cuyo corazón siempre habrá hueco para la tierrina donde pasan sus veranos y sus navidades».