El Comercio
Antonio y Begoña, en la refinería que construyen.
Antonio y Begoña, en la refinería que construyen.

«No entendemos la vida sin sidra»

  • «Cuanto más estás fuera, más asturiano te sientes», cuenta esta pareja desde Izmit

  • Antonio Fanjul y Begoña Herranz Levantan una de las mayores refinerías del mundo

A la entrada de su puesto de trabajo hay un contador que les recuerda los días que restan para que concluyan «una de las mayores refinerías del mundo, la primera de Europa». Y, según ese contador, faltan menos de dos meses para que, por fin, esté terminada. Eso es lo que ven, todas las mañanas, Antonio Fanjul (46 años), gijonés por los cuatro costados, «con casa, barco, familia y amigos en Gijón, del Sporting de toda la vida», y su pareja, Begoña Herranz (36), ovetense y del Oviedo. Así que no se aburren.

Lo cuenta él como podría contarlo ella, porque forman un tándem casi perfecto desde que se conocieron en DuPont. Y juntos se marcharon hace dos años a Turquía para trabajar con la empresa española Técnicas Reunidas en la construcción del proyecto de modernización de la refinería de Izmit.

Se trata de un proyecto con alto contenido tecnológico y medioambiental -por ejemplo, la unidad de hydrocracking será la de mayor presión de diseño del mundo- y con una antorcha de 180 metros, que será la segunda más alta del planeta. Una moderna refinería que se añadirá a las cuatro ya activas en el país que tiene Tupras, principal empresa petrolera en Turquía, con una capacidad de procesamiento de crudo de 28,1 millones de toneladas al año, y uno de los más grandes proyectos confiados actualmente a un solo contratista, realizado por Técnicas Reunidas, «la sexta ingeniería del mundo», con lo que compiten en la Champions League del sector, en la que Fanjul es algo así como «el superintendente de las tuberías», el encargado de que todo esté a punto para que los turcos «aprieten un botón y se pongan a producir gasolina como locos, porque tienen un déficit importante. Por eso estamos aquí», resume.

Mientras, Begoña coordina, mediante el software corporativo desarrollado por Técnicas Reunidas, la entrega a Tupras de toda la documentación generada (equipos, instrumentación y tuberías) como garantía de los trabajos de construcción.

Domadores y funambulistas

Con un presupuesto de 1.900 millones de euros, el reto no es menor: «Trabajamos de lunes a sábado, entre 10 y 12 horas diarias. Pero está bien pagado. No nos podemos quejar». Y, cada cuatro meses, tienen 15 días de vacaciones que aprovechan para volver a Asturias sí o sí y para disfrutar de sus sidrerías de cabecera: «Somos fijos de El Cartero». Otros compañeros se marchan a pasar dos semanas de relax a Indonesia, Filipinas o Dubai, pero ellos no lo dudan. «No entendemos la vida sin sidra», confiesa él, que llegó a meter unas botellas en la maleta que no llegaron a buen término. «Estuve meses con la ropa oliendo a sidra», se acuerda, «pero encantado».

Este ingeniero que está convencido de algo: «Cuanto más estás fuera, más asturiano te sientes». Y habla con conocimiento de causa, porque, antes, ha estado en diferentes destinos como Argelia o Portugal. «Somos como la gente del circo. Tú, si vas a un bar, no te encuentras a un domador de leones o a un funambulista. Pues nosotros lo mismo: los que trabajamos en esto somos pocos y nos conocemos todos, así que vamos casi siempre los mismos de acá para allá».

Así fue como Begoña y Antonio consiguieron estar juntos y como volverán a lograrlo otra vez cuando terminen sus trabajos en Turquía y puedan regresar a Madrid durante una temporada. «Al menos, queremos estar allí ocho o diez meses, preparando el próximo proyecto». Con un objetivo también muy claro: «Poder coger el coche el viernes y pasar los fines de semana en Asturias».

Así de fuerte mantienen su amor por la tierra desde el filo entre Europa y Asia, a 80 kilómetros de «Estambul», que «es maravillosa» y «con un horror de tráfico. Hay que estar aquí para saber cómo conducen. Sin reglas. Sin control. Ven un sitio libre y se meten. Les de igual».

Un país de «gentes muy patriotas y muy trabajadoras» en el que llevan nada menos que «4.526 pruebas de tuberías» en un espacio que comparten con otros 4.200 trabajadores de todo el mundo, alrededor de 200 de ellos, españoles. Desde donde sueñan con las autopistas asturianas: «Cada vez que volvemos, la sensación es rarísima. Nos parece que es 1 de enero, que no hay nadie en la carretera».