«Tener medio año libre da para mucho»

Jorge Suárez, en una de las plantas petrolíferas en las que ha trabajado.
Jorge Suárez, en una de las plantas petrolíferas en las que ha trabajado.
  • «Este año por fin estaré en la Semana Grande y no pienso perderme nada», cuenta el gijonés

  • Asturianos en la diáspora Jorge Suárez trabaja en la selva peruana buscando petróleo

A sus 25 años, Jorge Suárez (Gijón, 1990) se define como un 'muppie', la generación de jóvenes de entre 25 y 35 que ha jubilado a los 'hipsters', que se caracteriza por el deporte, la comida sana y la satisfacción laboral y que explica todo ello con detalle en las redes sociales. En su caso, si hay internet, lo que casi nunca es fácil y obliga a crear «redes wifis clandestinas para poder tener, al menos, WhatsApp». Porque, aunque Jorge ha recorrido más de 45 países y habla cuatro idiomas a la perfección, ahora vive en mitad de la selva peruana, que es como decir en medio de la nada.

Que iba a terminar recorriendo el mundo estaba claro desde que se marchó de su casa con 18, después de estudiar en el Codema hasta la ESO y el Bachillerato en los institutos Jovellanos y Fernández Vallín. Concretamente, se fue al sur de Inglaterra, a la Universidad de Southampton, para cursar la carrera de Ingeniera Mecánica especializada en energías renovables.

Allí, entre clase y clase, Jorge, que no es de estarse quieto, curraba para sacarse «un dinerillo extra» y poder viajar durante los veranos. «He trabajado de socorrista en Mallorca, de relaciones públicas en Ibiza y de fotógrafo en veleros en Croacia y Grecia», enumera. Hasta que, a los 21, cuando estaba en su tercer año de carrera, decidió buscar «un empleo un poco más serio» y enfocado hacia lo suyo.

Así que, antes incluso de concluir sus estudios ingleses, tenía tres ofertas procedentes de tres países diferentes y eligió la española: Cepsa le requería desde Madrid. «Tienen un programa por el que te pagan un máster en una universidad de prestigio para la industria petrolera y luego te contratan dos años. Yo decidí irme a París a hacer el máster un año y empecé con Cepsa en septiembre de 2013».

En concreto, este emprendedor -creó su primera empresa a los 21 con dos amigos y hoy, ya en otras manos, da trabajo a doce personas, ahí es nada- desempeña su labor en el departamento de operaciones de la petrolífera, en el área de perforación. O lo que es lo mismo: «Nos encargamos de diseñar y hacer los pozos de petróleo de una manera eficiente y sin dañar el medio ambiente». Una industria que le viene como un guante a este viajero empedernido porque, en ella, «es muy común que la gente se tenga que ir a sitios dejados de la mano de Dios. El petróleo no se encuentra cerca de las grandes capitales, y, si lo hay, ya se ha encontrado. Cada vez es más difícil dar con él». Solo un ejemplo: el pasado noviembre le tocó irse al desierto argelino.

Otra de las peculiaridades de este empleo es el sistema de rotación al que están sometidos. Un modelo por el que Jorge trabaja tres semanas seguidas y descansa otras tres. Y adivinen cómo las pasa: «En mis tres semanas de descanso viajo. Suelo ir a visitar a los amigos que tengo repartidos por el mundo. Al menos una vez al año voy a Italia, y, por supuesto, a ver a mi familia a Gijón. Me encanta ir a sitios donde pueda practicar surf, kitesurf, submarinismo o vela. Seis meses libres al año dan para mucho, la verdad».

Ahora bien: que nadie se piense que el trabajo es fácil. «Los días son largos. Se suele decir que todos son lunes porque no hay puentes, fines de semana ni festivos. Se trabaja siete días a la semana cinco de la mañana a once de la noche. Los trabajadores hacen turnos de doce horas y nosotros, los de la empresa operadora, no tenemos un horario fijo. Si toca levantarse, o mejor dicho no acostarse, pues ese día uno duerme menos o ya dormirá una siesta más tarde. De media, yo suelo acostarme cinco horas al día».

Y otro asunto importante es la seguridad. En Argelia, cuenta Jorge Suárez, «era un tema delicado al haber siempre riesgo de ataque terrorista. Teníamos que tener militares con nosotros y un perímetro de seguridad y las salidas eran contadas. Es decir: era parecido a una cárcel. Mientras que en Perú es todo un poco más seguro» y a Jorge ya le está permitido salir a correr con sus compañeros o jugar al fútbol. Esos mismos compañeros que «se convierten en tu familia» estando tan lejos. «Aunque yo llevo ya siete años fuera y la distancia va pesando. Mis padres, por ejemplo, se van haciendo mayores, así que intento ir lo más que puedo a Asturias para disfrutar de ellos».

Es el sino de los 'muppies': «Toda esta generación que nos estamos yendo fuera algún día querremos volver a Asturias y puede que entonces no haya trabajos para todos». Él, de momento, para pasar el trago, en la maleta lleva «aceite de oliva y vinagre de Módena para las ensaladas, un poco de jamoncito y aceitunas rellenas de anchoa» y este año, después de muchos sin venir, estará en la Semanona y no piensa «perderse nada»: «Ni los fuegos ni los conciertos ni las fiestas en casa ni -fundamental- estar con los amigos de toda la vida».