El Comercio
Paco Loco, en su estudio del Puerto de Santa María. Abajo, en los noventa.
Paco Loco, en su estudio del Puerto de Santa María. Abajo, en los noventa. / FRANCIS JIMÉNEZ

«Soy de los más inútiles del planeta»

  • El músico gijonés afincado en Cádiz acaba de publicar un libro en el que desvela sus secretos de estudio

  • Paco Loco Productor musical

Nunca ha leído un libro y acaba de publicar uno. Paco Loco (Francisco Martínez en el carné de identidad, 53 años) se estrena editorialmente hablando con 'Loco, cómo no llevar un estudio de grabación' (Hurtado y Ortega) mientras sigue grabando en el Puerto de Santa María, la localidad gaditana a la que emigró por amor. El músico de Los Sangrientos, Los Locos y Australian Blonde sigue al pie del cañón musical y no descarta recuperar aquel viejo partido político, el PACO, con el que hace más de dos décadas planeó presentarse a las elecciones municipales de Gijón.

De Norte a Sur. ¿Hombre de extremos?

No necesariamente. A veces sí y a veces no. Soy de extremos impredecibles.

Y un romántico. Se fue por amor.

Las circunstancias de la vida. Uno se va por amor o por trabajo. No hay otra.

¿Qué tienen de especial cada uno de los extremos?

Es curioso, Cádiz y Asturias tienen muchas cosas en común. Son los únicos sitios donde se comen los oricios, por ejemplo, y, por desgracia, son dos regiones que tienen mucho paro, que han sido muy vapuleadas. La gente de Asturias que viene aquí flipa con Cádiz y a la inversa. Es como un sitio raro en Andalucía, un poco especial.

Allá va la pregunta chorras: ¿y no echa de menos la fabada?

Pues sí, pero voy de vez en cuando voy a comerla a un asturiano.

¿Usted no sabe hacerla?

Yo solo hago música, de lo demás no hago nada. Soy de las personas más inútiles del planeta.

¿Confirma la leyenda de que no le gustan las vacaciones?

No es que no me gusten, es que cuando llevo tres días echo de menos el trabajo. Mi mujer dice que soy una persona carente de ocio.

¿Y por qué será?

Porque me apasiona mi trabajo.

Ergo es usted un privilegiado.

Sí, he podido elegir un trabajo que me gusta y mi forma de vivir. Pero curro todos los días, de lunes a domingo, 12 o 13 horas diarias. La música exige mucho en los tiempos que vivimos. Hay que darle a la gente que paga por hacer un disco lo máximo posible.

Si le dicen hace 30 años que va a llegar hasta aquí...

Cuando era un chavalín, tenía claro que quería dedicarme a la música.

Ha producido más de 800 discos y ha vendido menos que un álbum de Pablo Alborán. ¿Eso le llena de orgullo o todo lo contrario?

Para mí lo importante es grabar al máximo número de grupos, poder ayudarles y tener amigos. Prefiero grabar mucho y vender poco.

Pero si llega Enrique Iglesias y le ofrece un pastizal. ¿Qué?

Si llega Enrique Iglesias y ha escuchado mis discos y cree que soy la persona adecuada, yo le grabo. Pero le diría: «Enrique, te estás confundiendo conmigo». Pero, si aún así insiste, le grabo.

¿Ha dicho muchas veces 'no'?

Cuando me llama alguien para el que creo que no es soy adecuado, se lo digo. No me ha pasado muchas, pero sí alguna.

¿Quiénes están en su lista de grabaciones imposibles?

Pues todos los que usted cree. Me hubiera encantado grabar con Lou Reed, David Bowie...

Que digan que su estudio es la meca del indie. ¿Mola?

Mola mogollón, pero tampoco creo que sea la meca.

Le preguntaba por los imposibles. ¿Cuáles son sus trabajos pendientes entre los posibles?

Muchos, espero. Pero fundamentalmente seguir grabando a grupos y que gracias a a ello tengan más y más y más éxito, me da lo mismo si son famosos o no.

¿Y cómo músico?

Un disco de oro no me hubiera importado (risas). Tengo mi grupo aquí, Los Jaguares de la Bahía, y vamos haciendo cosas.

Se estrena como escritor.

Sí, y lo curioso es que yo nunca he leído un libro.

¿Ni uno?

Ni uno. No me gusta leer.

¿Y bien?

Es un libro que hago sobre artículos que he escrito durante un par de años atrás, y aparte incluye historias de grabaciones mías, que han sido importantes, interesantes, Australian Blonde, Nacho Vegas, hago una especie de diario de grabación. Se llama 'Loco, cómo no llevar un estudio'. Es bastante interesante, un acercamiento al mundo de la música de forma entendible.

Vamos al pasado. ¿Cómo recuerda los 80 y los 90 en Gijón?

Mucha memoria no tengo y además me gusta mirar hacia adelante, pero recuerdo aquello como una época muy chula y divertida. Ahora te das cuenta de lo difícil que era todo: íbamos a Madrid en el tren y tardaba trece horas, sacar un disco era complicado... Hubo una época un poco dura con Los Locos, tuvimos mucho reconocimiento en Asturias pero era difícil tocar fuera, y luego pasó al revés con Australian Blonde.

¿Cómo ve ahora la ciudad?

La veo un poco rara cuando voy, como muy señorial. Estoy acostumbrado a vivir aquí, que el clima es diferente, y la gente no va arreglada y en Gijón sí.

¿Y musicalmente cómo lo ve?

En Asturias siempre hubo gente con mucho talento.

Hace un montón de años anunció que se iba presentar a las elecciones municipales con el PACO.

Sí, el Partido Activista Contra los Organismos. Estoy a punto de recuperarlo ahora, igual tengo alguna posibilidad. Cuando dije que me iba a presentar a las municipales me hicieron un montón de entrevistas. El plantemiento era: 'Si esto es un cachondeo, para cachondeo yo'. Siempre quise que se acabara con el bipartidismo y fíjese que ahora pienso que todavía hacen falta más partidos. Necesitamos más.

Pues imáginese: «25 de diciembre, vota PACO».

Estaría guay, ¿eh? Si encontrara alguien que me hiciera todo el papeleo de las firmas y demás, lo hacía.

¿Y cuál sería su gobierno?

Pondría a Nacho Vegas como ministro único, de Interior, de Exterior... Lo que él quiera. Y la Moncloa la trasladamos al palacio del conde de Revillagigedo de Deva.

Ahí fue donde estuvo Mick Jagger.

¡Pues ya no lo quiero!

¿Qué le ha hecho a usted Mick Jagger?

Mick y yo siempre tuvimos esa piquilla... (Risas).