El Comercio

Se enfrenta a 9 meses de cárcel un hombre que dejó morir de hambre y sed a su perro

  • El vecino de La Carolina está acusado de un delito de maltrato animal por atar a un poste a su pastor alemán

El Juzgado de lo Penal número 2 de Jaén ha sentado este martes en el banquillo a un vecino de La Carolina (Jaén), E.V.M. de 32 años, al que el Ministerio Fiscal le acusa de un delito de maltrato animal por presuntamente dejar morir a su perro de hambre y de sed y por lo que le piden nueve meses de cárcel.

El juicio ha quedado finalmente visto para sentencia después de tres intentos fallidos de juzgar este caso cuyos hechos se remontan al 31 de mayo de 2012 cuando una patrulla de la Guardia Civil alertada por los vecinos encontró un pastor alemán muerto y atado a un poste de una parcela de la urbanización Huerta de San Roque, en Linares (Jaén).

El dueño del animal ha rechazado en su declaración durante el juicio que hubiera dejado a su mascota durante días sin agua ni comida. Según su declaración, el animal comía a diario de los restos que le llevaba el acusado procedentes de su bar. Lo tenía atado para evitar, según su versión, que se escapara ya que en más de una ocasión lo había hecho.

Además, ha añadido que accidentalmente el perro pudo volcar los recipientes donde le echaba la comida y por eso no tenerlos cerca cuando acudió la Guardia Civil.

Pudo morir envenenado

De hecho, la defensa ha sostenido que el animal pudo morir envenenado ya que días antes del suceso se había escapado y pudo ingerir algo en alguno de los pozos de plomo que hay en la zona.

Sin embargo, uno de los agentes de la Guardia Civil que encontró el cuerpo del animal ha declarado que el animal, para sus algo más de cuatro años, presentaba signos de malnutrición y que donde se encontraba no alcanzaba a ningún recipiente con comida ni agua. De hecho, ha dicho que allí no había ningún recipiente para ese fin.

Fueron los propios vecinos de parcelas colindantes los que tras oír los aullidos del animal durante días optaron por alertar a la Guardia Civil tras comprobar que el animal no se movía y que podía haber fallecido como finalmente así fue.

La defensa del acusado ha pedido la absolución atendiendo también a que no hay ninguna prueba forense que determine exactamente la causa del animal y que llevara a la condena de su cliente por el delito que se le imputa.