El Comercio

Por la cerveza muere el pez

Por la cerveza muere el pez
  • Lanzan una agresiva campaña para que los cerveceros eliminen el ingrediente que se utiliza desde el siglo XIX y que es insípido e inodoro

Los veganos están de uñas contra las cerveceras. La rebelión ha empezado en el Reino Unido, donde han emprendido una campaña para que se cambie la receta del espumoso y milenario líquido. No tienen nada contra el lúpulo, la cebada ni el agua. Pero no tragan con la cola de pescado. Quieren que desaparezca de la receta de la birra. Quizá sean solo unos soñadores o, por el contrario, quizá logren que su petición gane adeptos por todo el mundo.

El ingrediente de la discordia es insípido e inodoro, pero se emplea para que la cerveza sea más clara y brillante. A los veganos estrictos les repugna la idea de que se les cuele de rondón en un producto de origen animal. Si para evitarlo hay que poner patas arriba las cubas, están dispuestos.

El uso de la vejiga natatoria de los peces para conseguir una cerveza menos turbia no es una técnica nueva. Se utiliza desde el siglo XIX. La moda de las cervezas artesanales no ha desterrado la cola de pescado, que hace que los restos de levadura y otras partículas sólidas se asienten en el fondo y así, el codiciado líquido dorado tenga su apariencia habitual.

Con el lema 'Por una cerveza de verdad', los veganos presionan a la industria cervecera para que mande a mejor vida el ingrediente piscícola. Están dispuestos a que beber en el pub una cerveza menos cristalina si eso salva la vida de la fauna marina y fluvial. Cualquier otra salida les escama.

La lucha de los veganos no es una batalla perdida. Ya consiguieron el año pasado que Guinness prescindirá de la vejiga de pescado. A partir de 2017 su cerveza no tendrá ni rastro de vejigas natatorias. Más avispados fueron los de Marble, que cosecharon el aplauso de la comunidad vegana al desechar el aditivo y conquistar más mercado. La culpa de que se recurra a la cola de pescado para aclarar la cerveza es de los vasos y jarras de cristal. Cuando se trasegaba en recipientes de cerámica o metal, a nadie le importaba la transparencia del líquido. Pero el vidrio introdujo un placer estético en la libación.

El periodista y escritor Roger Protz, ferviente partidario de la iniciativa vegana, considera que la limpidez de la cerveza se logra fácilmente. Basta con que repose lo suficiente para que los restos de levadura desciendan al fondo del vaso. Habrá que ver ahora si los veganos extienden su campaña al vino, que incluye la cola de pescado sobre todo en la elaboración de rosados y blancos.