El Comercio

Vinculan la cría de perros carlinos con el aumento del sufrimiento animal

La cría de perros carlinos, viculada al sufrimiento animal
  • El hocico plano de esta especie causa problemas crónicos que los dueños apenas pueden gestionar, advierte una entidad de veterinarios británica

El pequeño tamaño de los bulldogs o los carlinos los han convertido en una de las razas caninas con mayor popularidad. Sin embargo, requieren mucha atención. De hecho, es difícil estar preparado para cuidar a estos animales, al menos, según la grave advertencia de la Asociación Veterinaria Británica, que sostiene que su crianza incrementa su sufrimiento.

Un estudio de la entidad (British Veterinary Association, según su nombre en inglés) pone de manifiesto que estos perros de razas branquiocefálicos tienen problemas crónicos. Su hocico plano le dificulta la respiración y sufre problemas oculares y dificultades a la hora de comer. Los dueños no alcanzan a comprender la magnitud de estas patologías, por lo que "si estás criando perros con estas morfologías, no importa lo buen criador que seas, estás exponiendo a estos perros a una probabilidad muy elevada de una interminable lista de complicaciones", afirma la autora del trabajo e investigadora en el Royal Veterinaty College, Rowena Parcker.

Sean Wensley, presidente de la asociación, expone que "los veterinarios están observando unas tendencias preocupantes en la salud de los perros y su bienestar por culpa del incremento en la demanda de razas braquicéfalas", hasta el punto de afirmar que “la oleada de popularidad de estos perros ha incrementado el sufrimiento animal. Y es que el problema ha sido causado directamente por los criadores, que deliberadamente han criado a los perros buscando exagerar sus rasgos, sostiene el Kennel Club (Club de criadores británicos): "Las razas como el bulldog francés o el carlino han aumentado su popularidad en los últimos años, generando una gran demanda por parte de la gente. Esto ha permitido que criadores sin escrúpulos se beneficien de un mercado sin tener en cuenta ninguna regulación ni el bienestar ni la salud de los cachorros", dice Caroline Kisko, secretaria de la sociedad.

Por esto, “animamos de verdad a la gente a elegir otras razas o mezclas más sanas en su lugar". Al fin y al cabo, “no podemos reducirlo todo a lo que nosotros queremos", recalca Parcker.