El Comercio

Arriba, Niti Colsa en Oviedo. Abajo, en la imagen de joven.
Arriba, Niti Colsa en Oviedo. Abajo, en la imagen de joven. / ALEX PIÑA / E. C.

«Llevé unos cuantos guitarrazos»

  • El ovetense que llevó su música a distintos lugares del mundo pretende abrir una sala de conciertos

  • Niti Colsa Cantante

Sesenta años son los que lleva sin soltar el micrófono Niti Colsa. El cantante ovetense, que ha dejado huella con su voz en un sinfín de países de todo el mundo, continúa haciendo lo que más le gusta: cantar. Una aventura en la que se adentró cuando tenía tan solo seis años de edad y que le ha traído alegrías y felicidad. Porque la música es así, pura emoción. Higinio, como es su nombre real, es precursor de grandes éxitos, como 'Queridu vieyu', con las que llega al alma de la gente y la arropa con su insuperable voz.

Poca gente le conoce con el nombre de Higinio.

(Ríe) Sí, así es. Me conocen los amigos y compañeros con los que estudié en la Escuela de Comercio de Oviedo. Y, bueno, el nombre de Niti viene de mi abuelo. Mi padre siempre me llamaba así y entonces me quedó este apodo. Y mira por donde, creo que me vino bien porque no debe existir ningún otro Niti Colsa en el mundo.

Es único al igual que las más de 2.500 canciones a las que pone voz. ¿No le parece que ya ha trabajado suficiente?

En realidad no paro nunca de trabajar. No puedo. Tengo alrededor de 50 discos y además, este año hago 60 años cantando sin parar.

¿Sin parar?

Sí, sí (Ríe). Me van a hacer un homenaje el próximo 10 de diciembre en el auditorio de Oviedo.

Se lo merece su voz. ¿No se cansa?

No, no. Precisamente al no haber parado nunca de cantar tengo la voz estupendamente. Estuve trabajando en el Gran Hotel Bali de Benidorm 18 años seguidos y, descansaba solo un día o dos a la semana.

¿Qué hacía allí concretamente?

En invierno cantaba en la sala para los ingleses y en verano, para los españoles. Era un no parar. Es más, algunos días hacía doblete.

¿Doblete?

Sí, sí (Ríe). Por la tarde cantaba en una sala y por la noche en otra. Hacía una seis horas seguidas.

Supongo que María Jesús y su acordeón le temió...

(Ríe) Pues mira por donde, en el antiguo hotel estábamos justo al lado de donde tocaba ella por entonces. Y teníamos muy buena amistad.

¿Cómo empezó su aventura en el mundo de la música?

A los seis años empecé a tocar la guitarra y la bandurria en el Frente de Juventudes de Oviedo, que se llamaba la Falange. Y bueno, también cantaba en casa con mis padres, que por cierto, cantaban muy bien. Además, mi padre había tocado el saxofón en una orquesta de Pola de Lena.

¿Y qué le decían sus padres?

«Tú la guitarra fuera. ¡A estudiar!». Llevé unos cuantos guitarrazos (Ríe). Cuando terminé los estudios dije: «Bueno señores, hasta luego». El primer contacto fue en una sala de fiestas de Teherán... Y a partir de ahí, empezó todo.

Ha recorrido mucho mundo con su música.

Sí, estuve en Irán, Pakistán, Líbano de nuevo (Casino), Chipre, Grecia, Yugoslavia, Italia, Suiza, Holanda, Venezuela, Montecarlo (Casino). Y por muchísimas ciudades de España.

¿Cómo es tocar fuera de casa?

En un principio íbamos con música española, pero pronto me di cuenta de que teníamos que tocar música en inglés. Lo mismo me pasó cuanto estuve en Italia, que tuvimos que cantar en italiano. Y allí, llegué con una orquesta asturiana, pero luego me quedé con un ballet italiano.

Luego, que además de la música también se le dan bien los idiomas.

(Ríe) Sí, no me quedó más remedio que aprender. Aparte de que ya había estudiado en la escuela dos idiomas. Hoy en día hablo francés, inglés, italiano y algo de alemán.

Demasiados.

¡Ah! Y también sé decir algunas palabras en árabe.

Y, ¿cómo recuerda su etapa con Los Juniors?

Muy buena, fue el primer grupo de rock de Asturias en el año 1957. Nosotros empezamos cantando en inglés y luego ya introducimos el español.

¿Cómo ve el panorama musical actual?

Bien, porque hay señores y señoras que lo están haciendo genial, así como otras cosas que no merecen mucho la pena.

¿Se atrevería a hacer un remix moderno?

No tengo ningún inconveniente, de hecho tengo un disco dedicado a Tom Jones, que hace cosas muy interesantes. Me atrevo a todo. Pero me llevo muy bien con la música asturiana. Me acuerdo cuando cantaba 'Asturias patria querida' en Benidorm. Y es que a mil kilómetros de casa, suena mucho mejor. La canté a unos marineros asturianos que estaban por allí y si ves qué lagrimones. Como cuando escuchas una gaita fuera de Asturias, ¡Madre, madre... Manda narices eso! Se te pone la piel de gallina. A mí me paso en el centro asturiano de Holanda donde me emocioné mucho.

¿Cuál es el mejor recuerdo?

Tengo muy buenos recuerdos de todo. Lo único fue una vez en Beirut, que había un acto de guerra y tuve que salir pitando en un portaaviones a Chipre.

¿Cree que es una leyenda para la música?

Yo pienso que no hay ningún cantante que haya estado sin parar como yo.

Ni las más grandes estrellas aguantan ese ritmo.

No no, no podrían. No sé por qué aguanté tanto. La noche quema y los que trabajamos por la noche tenemos que cuidarnos. Yo dejé de fumar hace 20 años. Ahí está el secreto. Al igual que con la alimentación. Hay que estar en orden con lo que estás haciendo porque la vida nocturna no es fácil de llevar.

Y ahora, ¿qué hace?

Intento abrir un negocio en Oviedo pero estoy esperando por los permisos del Ayuntamiento. Es una discoteca que está cerrada y la quiero reabrir para hacer música en vivo de los años 60. No tiene nada que ver con una discoteca, sería una sala de conciertos. Aún así, si no nos dan el permiso allí, tengo en mente abrirla en Gijón. Ya veremos lo que pasa.