El Comercio

Sale con vida del brutal ataque de un oso grizzly en un parque natural de Montana

Todd Orr es un cazador estadounidense de 50 años que está vivo 'de milagro' al ser atacado por una osa grizzly y cuenta ahora en sus redes sociales la traumática experiencia vivida.

Tod se había levantado temprano para cazar alces en un parque natural en Montana, el Valle Madison, pero no escuchó las advertencias de las autorides del parque, que avisaron de la presencia de osos merodeando por los senderos. Pensó que con un spray anti osos podría librarse de cualquier agresión.

Iba pegando gritos por los senderos para que los posibles osos supieran que iba un humano y se alejaran. Eso creyó que ocurriría cuando vio a una osa grizzly (una subespecie del oso pardo y la más típica de EE.UU.) con sus dos cachorros a pocos metros de él.

Los ojos de la osa, que estaba con su cría, se cruzaron con los de Orr. "Fue justo antes de la salida del sol en Montana, a las 7:26 am", cuenta la víctima. Gritó '¡Hey, oso!', una vez más, pero la osa se dio por aludida y giró en dirección a él.

La osa, en vez de alejarse, corrió hacia él encarándolo y amenazándolo. Orr le lanzó la mitad del tubo de spray en la cara al animal, pero éste de un zarpazo lo tiró al suelo, donde solo le quedó agazaparse y cubrirse como pudo la cara.

Todd ha contado, desde su cuenta en la red social, los horribles segundos que vivió con el pesado animal sobre su espaldas mordiéndolo, arañándolo, respirando furioso sobre su cuello.

"La fuerza de cada mordisco era como un martillo con los dientes. Se detenía durante unos segundos y comenzaba de nuevo". Después lo dejó y desapareció.

"Aturdido me levanté. Estaba vivo, era capaz de caminar. Tenía muchas heridas, sangraban mis brazos y mis hombros".

Orr tenía que caminar unos tres kilómetros hasta donde tenía aparcada su furgoneta y echó andar por el sendero. Unos cinco minutos después volvió a encontrarse con la osa, que volvió a atacarlo.

Lejos de sucumbir al espanto, el hombre se grabó malherido y subió el vídeo a Facebook.

Se alegra haber tenido la mochila a sus espaldas, porque esta lo salvó de sufrir heridas mortales en su columna vertebral y en la espalda.

Ahora el cazador está recuperándose de sus numerosas heridas. Permaneció 8 horas en quirófano.

"No fue mi mejor día, pero estoy vivo", concluyó.