El Comercio

La Justicia analiza si es un delito de odio pedir que un niño con cáncer se muera

Adrián Hinojosa tiene ocho años.
Adrián Hinojosa tiene ocho años.
  • El Defensor del Pueblo de Valencia califica de «inmorales» los mensajes de algunos antitaurinos contra Adrián Hinojosa, de 8 años, por decir que quiere ser torero

¿Es delito de odio desear la muerte a un niño con cáncer y expresar este mezquino sentimiento a través de las redes sociales? La respuesta llegará en unos días por parte de diferentes instancias judiciales. El secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, anunció ayer que se ha abierto una investigación ante los comentarios que desean el fallecimiento de Adrián, un chaval valenciano de 8 años que sufre un sarcoma de Ewing (un tumor que afecta a los huesos) y que el sábado fue homenajeado en un festival taurino a beneficio de la Fundación de Oncohematología Infantil.

Solo unas horas después del espectáculo taurino, Aizpea Etxezarraga, vecina de Eibar, escribió en su muro de Facebook un mensaje que está haciendo correr ríos de tinta. «Que se muera, que se muera ya. Un niño enfermo que quiere curarse para matar a herbívoros inocentes y sanos que quieren vivir... Anda ya! Adrián, vas a morir», espetó.

Tan cruel comentario ha generado una serie interminable de reacciones. La inmensa mayoría en contra de esta militante animalista que ha optado por hacerse invisible en las redes sociales. Pero también alguna a favor, como la de un tal Manuel Ollero que, antes de cerrar su cuenta de Twitter, se lamentaba de que se empleara dinero público en tratar de curar al niño. «Qué gasto más innecesario se está haciendo con la recuperación de Adrián, el niño este que tiene cáncer y quiere ser torero y cortar orejas. No lo digo por su vida, que me importa dos cojones. Lo digo porque probablemente esté siendo tratado en la sanidad pública. Con mi dinero», manifestó.

«Los jueces serán quienes decidan si los comentarios son constitutivos de delito», señaló ayer el secretario de Estado de Seguridad. Para ello, la Policía está recopilando información que trasladará a la Justicia. Francisco Martínez recordó que «si hay en algo en lo que se ha reforzado el Código Penal en los últimos tiempos es en lo que llamamos delitos de odio, ya sean por racismo o cualquier tipo de intolerancia».

En la misma línea, el Defensor del Pueblo de Valencia (‘Síndic de Greuges’ en valenciano), José Cholbi, ha trasladado también a la Fiscalía estos textos para que determine si existe delito de incitación al odio y la violencia. Cholbi comentó que su actuación en este caso no puede limitarse a una condena verbal. «No se debe permitir la impunidad de aquellos actos que atentan contra el respeto a los derechos humanos, y máxime cuando la persona afectada es un niño, que además sufre una grave enfermedad», manifestó. Asimismo, calificó de «inmorales y lamentables» semejantes comentarios, además de opinar que suponen «una clara vulneración» de los derechos reconocidos a la infancia por la Convención sobre los Derechos del Niño».

Estas iniciativas se suman a las que ya ha tomado la propia familia de Adrián a través de la Fundación Toro de Lidia, que está preparando acciones legales con un prestigioso despacho de abogados, al igual que ha hecho contra las personas que a través de Twitter o Facebook expresaron su alegría por la muerte del torero Víctor Barrio.

Colectivos antitaurinos han censurado los comentarios ofensivos emitidos contra Adrián, pero señalan que se trata de «un cruce de insultos y amenazas que los contrarios a los toros reciben también de manera habitual». El portavoz de la plataforma ‘La tortura no es cultura’, Alessandro Zara, ha condenado «totalmente» los mensajes, pero también que se «use a un niño para promocionar la tauromaquia».