El Comercio

¿Qué consecuencias tendría el impacto de una tormenta solar?

  • El fenómeno puede dañar los satélites de comunicaciones, noquear los sistemas GPS, cerrar el tráfico aéreo y apagar las luces, computadoras y teléfonos en millones de hogares durante días, meses o incluso años

El pasado viernes, el presidente de los Estados UnidosBarack Obama pedía oficialmente a las autoridades de su país mediante una orden ejecutiva presidencial, que se preparasen para una posible tormenta solar. La noticia, que gracias a la gran influencia de la industria cinematográfica de Hollywood sonaba a película apocalíptica, provocó gran expectación en todo el mundo. Una difusión a la que las redes sociales ha contribuido inevitablemente y donde muchos se preguntaban, con mayor o menor preocupación: ¿cuáles son las consecuencias reales de una tormenta solar?.

No hace falta hacer muchas especulaciones para saber hasta qué punto una eyección de plasma solar puede afectar al planeta. En el año 1989, un transformador en Nueva Jersey quedó inutilizado dejando a 6 millones de personas en la provincia de Quebec (Canadá) sin energía eléctrica por esta razón. Algo similar ocurrió años antes, en1859, cuando se produjo el famoso evento Carrington, que inutilizó el telégrafo de la época. Si algo así ocurriera hoy en día, de decenas a cientos de transformadores quedarían destruidos, hundiendo en la oscuridad durante semanas, meses o años a buena parte de los continentes.

Adiós satélites y GPS

El fenómeno no debe alarmar a la población pero tampoco hay que tomárselo a la ligera, ya que podría desactivar una gran parte de la red de energía eléctrica, lo que resulta en una cascada de fracasos que afectarían a servicios clave como el abastecimiento de agua, la salud y el transporte. En efecto, una tormenta solar geomagnética muy poderosa puede dañar los satélites de comunicaciones, noquear los sistemas GPS, cerrar el tráfico aéreo y apagar las luces, computadoras y teléfonos en millones de hogares durante días, meses o incluso años. Además, sería capaz de corroer las tuberías de agua y alcantarillado, socavar las operaciones militares y de seguridad, y hacer daño a los astronautas que viajan en el espacio, según informaban especialistas en meteorología espacial de distintos ámbitos en una conferencia celebrada el pasado abril en Washington.

Los investigadores insistían entonces en la creciente urgencia de reforzar tanto la investigación científica básica como el desarrollo de aplicaciones prácticas. «Una vez que los sistemas empiezan a fallar, (los cortes) pueden multiplicarse en cascada de maneras que ni siquiera podemos concebir», señalaba Daniel Baker, director del Laboratorio de Física Atmosférica y Espacial de la Universidad de Colorado-Boulder. En un informe de 2013, el mercado de seguros Lloyd de Londres estimaba la población en riesgo de una tormenta masiva «entre 20-40 millones con duraciones de hasta 1-2 años», y el coste de tal recuperación oscilaría entre 600.000 millones y 2,6 billones de dólares. Un caos muy difícil de controlar.