El Comercio

La emotiva carta del hermano de la chica brutalmente asesinada en Argentina

Lucía Pérez, la joven asesinada en Mar del Plata
Lucía Pérez, la joven asesinada en Mar del Plata
  • El hermano de Lucía, la joven de 16 años asesinada brutalmente en Argentina, ha escrito una carta en la que explica como vivió la desaparición de su hermana

El 8 de octubre pasado la joven argentina Lucía Pérez fue secuestrada en Mar del Plata y sometida a todo tipo de vejaciones y posteriormente la asesinaron de forma brutal.

Su familia conoció el horror tras saberse que la joven había sido violada hasta morir, en circunstancias que la fiscal del caso calificó de "aberrantes" e "inhumanas". Hoy, por si fuera poco, los familiares de la chica sufren amenazas de muerte.

La familia de la menor participó en una manifestación junto a otras 3.000 personas para pedir justicia y acabar con este tipo de violencia. "La próxima te puede pasar a vos, o a la persona que más amas en el mundo. Hay que tomar fuerzas y salir a las calles, para gritar todos juntos, ahora más que nunca: Ni una menos", escribía Matías, el hermano de 19 años de la joven en una carta que publica el diario Clarín.

"Este mediodía yo estaba en la puerta de mi casa charlando con dos chicas de los Derechos Humanos en la vereda de mi casa y pasaron dos individuos en una moto roja y me gritaron 'negro de mierda te vamos a cagar a tiros' mostrando un arma", contó Pérez a los medios argentinos. "Vamos a tener custodia policial según nos han comunicado desde la policía para mayor seguridad", contó tras la concentración en Mar del Plata.

Matías escribió una carta publicada este lunes y recogida por los principales medios del país. "Mientras intentamos procesar que la mataron y cómo la mataron, estamos obligados a procesar las amenazas de muerte que caen sobre todos nosotros", escribió Matías.

"Y AHORA, NOS AMENAZAN DE MUERTE"

"La verdad, me hubiera gustado poder ilustrar esta carta con alguna foto mía, riendo junto a mi hermana. O con una foto suya, abrazada por mis viejos. Pero no, no podemos, ni siquiera eso podemos, porque mientras intentamos procesar que la mataron y cómo la mataron, estamos obligados a procesar las amenazas de muerte que caen sobre todos nosotros.

¿Cómo era Lucía? Como el arte, como el rock, como el amor a los animales. Ahí, en cada estrofa de Viejas Locas, en cada pogo ricotero y en cada abrazo a una mascota abandonada, la van a poder encontrar siempre, sonriendo, mimando a su perro y tirando buena onda para todos lados, por las dudas.

Vivía tranquila, sin salir mucho de casa, hasta ese maldito sábado, 8 de octubre. Pasaron a buscarla cerca de las 10, cuando papá ya se había ido a su laburo. Y a las 15, cuando mi mamá llegó de trabajar, encontró el Facebook abierto en su computadora, junto al equipo de mate, porque sí, Lucía creía que iba a volver inmediatamente a su casa... Se la llevaron engañada.

A las 18, una amiga me avisó que debíamos ir a la comisaría, porque mi hermana había sufrido un accidente. Nunca podría haber imaginado lo que me esperaba. Al llegar, con mi mamá, la oficial que nos atendió no sabía qué decirnos, de modo que permanecimos diez eternos minutos en la oficina del comisario, hasta que nos dieron la noticia. Y se nos cayó el mundo. Pedí reconocer el cuerpo, pero se negaron. Me rehusé a irme e insistí incansablemente, hasta que pude verlo: estaba en una camilla, con los ojitos entreabiertos, como acostumbraba a dormir.

Matías Farías, Juan Pablo Offidani y Alejandro Maciel, los tres sospechosos, hoy están detenidos. Pero no nos alcanza: queremos justicia en serio, que se investiguen todas las causas en las que están involucrados y que cada persona con información pueda ir a la Fiscalía para aportarla. Necesitamos apoyo, sin importar de quién, porque este caso nos compete a todos y no pertenece a ningún sector partidario: se trata de una chica, mi hermana, que murió de una forma horrenda.

Y debemos ser conscientes, sí, porque esta vez le tocó a Lucía sufrir esa bestial violencia de género, pero la próxima te puede pasar a vos, o a la persona que más amás en el mundo. Hay que tomar fuerzas y salir a las calles, para gritar todos juntos, ahora más que nunca: "Ni una menos".

Sólo así, evitaremos que maten a miles de Lucías más.

Y sólo así podremos cerrar sus ojos, para verla descansar en paz".