El Comercio

Muere atropellado el 'lince viajero'

Kentaro.
Kentaro. / WWF-ADENA
  • El animal, que fue liberado a la naturaleza en 2014, había recorrido más de 3.000 kilómetros en algo más de dos años, después de que fuera puesto en libertad

Corren malos tiempos para los linces. Son una especie en peligro de extinción y la extensa red de carreteras que cubre la Península Ibérica es su peor enemigo. La última víctima de las carreteras ha sido Kentaro, un macho que fue liberado a la naturaleza en los Montes de Toledo en diciembre de 2014 y que acabado sus días atropellado a miles de kilómetros, en una autovía cercana a Oporto (Portugal).

Paradógicamente, Kentaro había nacido en un centro de reproducción de Silves (Portugal) y trasladado a España para tratar de repoblar la comarca de los Montes de Toledo, situada entre las provincias de Ciudad Real y Toledo. Dos años después de su liberación, en enero de este año, Kentaro, al que se le había colocado un dispositivo GPS en su collar para su seguimiento, dio noticias de su paradero en Galicia. Tras recorrer la provincia de Toledo y Castilla y León de sur a norte, apareció en Orense. Meses más tarde, su cadáver ha aparecido en una cuneta de Portugal. En total, había recorrido en algo más de dos años más de 3.000 kilómetros, demostrando que los linces no son animales sedentarios sino que se mueven continuamente de un territorio a otro y que son capaces de andar decenas de kilómetros en un solo día.

En el caso de Kentaro, su gran movilidad le había aportado el apodo de “lince viajero” entre la comunidad científica y las organizaciones ecologistas. Estas mismas organizaciones lamentan hoy su muerte, entre ellas WWF-Adena que, junto la Asociación Profesional de Naturaleza Empresarial (APROCA), el Ministerio de Medio Ambiente, la Junta de Castilla-La Mancha y la Junta de Andalucía participan en el proyecto “Life Iberlince” cuyo objetivo es evitar la desaparición del lince.