El Comercio

Kiko Valledor, convaleciente de una operación de menisco, en Gijón. Abajo, en 2006, en el desfile de San Patricio en Nueva York.
Kiko Valledor, convaleciente de una operación de menisco, en Gijón. Abajo, en 2006, en el desfile de San Patricio en Nueva York. / PAÑEDA

«Lo pasé mal gobernando»

  • Ha vuelto a la enseñanza, se ha casado con su mujer después de 30 años de vida en común y es abuelo de dos nietos

  • Francisco Javier García Valledor Político

Francisco Javier García Valledor (1958) dijo adiós a la primera línea política en 2009. El que fuera consejero de Justicia del Gobierno asturiano de 2003 a 2007, dimitió como diputado regional de IU al no respaldar algunas de las directrices marcadas por la dirección del partido. Volvió a su trabajo como profesor en las Ursulinas y aprovechó el tiempo para vivir mejor.

¿Cómo se ven los toros desde la barrera?

¿Haría otra política ahora?

Lo que hay que hacer es cambiar sustancialmente el modelo para que la política sea el ámbito de decisión sobre la vida de las personas. Las grandes decisiones que nos afectan en lo cotidiano no se toman en los parlamentos, sino en lugares opacos y lejanos.

¿Es más divertida desde dentro o desde fuera?

Desde fuera. En política descubres más de cerca las miserias humanas.

¿Y dónde se vive mejor?

Fuera.

¿Qué ganó con su adiós?

Mucho. Volví a la enseñanza, una profesión vocacional. Llevaba 30 años viviendo con mi mujer y aproveché para casarme con ella. Ahora soy güelu y tendo dos nietos, uno de tres semanas y una de tres años que me tiene sorbido el seso... Disfruto más de la vida.

¿Por qué la imagen es la contraria?

Porque la política está muy profesionalizada, y la gente ve que hay mucha mentira. Los que sufrimos la dictadura vivíamos la política del compromiso, los ideales, el riesgo; hoy se asocia a la recompensa material. Pero también es vocacional y dura.

Debe ser muy guay eso de decir: «Dimito»...

Te quedas con la sensación de ser una persona como quieres ser, coherente, y demostrar que no estás ahí más que por principios e ideales. Me quedé muy a gusto conmigo mismo.

Y si mola tanto, ¿por qué se conjuga tan poco el verbo dimitir?

No sé. Quizá porque hay mucha gente que solo vive para la política, se lo quitas y no tiene nada. Me da mucha pena.

¿Qué me dice de gobernar?

Es difícil. Yo lo pasé mal gobernando. Veía a mis compañeros exultantes, felices, y yo venía para casa todos los días con preocupaciones, estaba tenso, abrumado.

Después de ser consejero de Justicia, ¿cambió su visión de la Justicia?

Sí. Me di cuenta de que es uno de los poderes fundamentales de un estado democrático y a nadie le interesa dotarla adecuadamente. ¿Por qué será?

¿Un consejero da consejos o recibe?

Yo no solía dar, sino escuchar los consejos que me daban. Me interesaba la visión que tiene la gente, porque los que están más cerca de los problemas están tan bien más cerca de las soluciones.

¿Un consejo a un consejero?

Que escuche a la gente.

¿A Rajoy se atreve darle alguno?

Es un hombre poco permeable a los consejos.

Pero no lo va a pasar bien.

No, no lo va a pasar bien, pero es lo que quiere. Sabe que tiene una tarea que hacer, que es ser mano ejecutora de unas políticas que se diseñan fuera de España y que van a empobrecernos más.

¿Toca ser antisistema dentro del sistema?

Sí, la mejor posición ética y política hoy es ser antisistema dentro del sistema. En ese sentido, el nacimiento de Podemos ha sido una bendición, ha permitido iniciar la ruptura de todo el régimen de turnismo de PP y PSOE.

¿Las redes sociales las carga el diablo?

Yo estoy en Twitter. No lo utilizo mucho, pero de vez en cuando opino, lanzo una idea. Me permite desahogar. Son peligrosas mal utilizadas. Lo que me preocupa es que veo a los jóvenes con una visión del mundo tamizada por esas redes sociales.

¿Prohibimos el móvil en los coles?

Yo creo que sí. Es un instrumento que podría tener una gran utilidad, pero con más contras que pros. No se puede permitir que en un recreo estén siete chavales juntos y los siete con el móvil. Me inquieta mucho, porque veo cómo se les da el móvil a los niños cuando están los padres en una sidrería para que jueguen y no molesten.

Usted que se fue con el traxe al Waldorf Astoria de Nueva York...

Sí, sí, y nuestra delegación iba justo detrás de Hillary Clinton.

¿Qué me dice? ¿Con el traxe asturiano detrás de Hillary?

Sí. El cortejo de Asturias iba detrás del de ella. En Estados Unidos la política es otro mundo y los políticos están donde está la gente. Y fíjese que percibí que no era una persona querida.

Ya que menciona a Hillary. Añado a Trump. ¡Vaya par para elegir!

Pues sí. Le digo más. Hillary es más peligrosa que Trump para el mundo.

¿Y el otro traje? ¿Cuándo hay que ponérselo?

Yo fui sin traje y sin corbata a ver al Rey. Cuando vino a la Junta lo recibí sin corbata y cuando vino el Príncipe, también. Nunca puse ni lo uno ni lo otro ni para recibir a los reyes ni cuando fui al Congreso, al Senado o a los ministerios.

Ergo, no al traje.

Llevar el traje como cuestión representativa, no. Sí veo importante que le demos relevancia a nuestro traje regional.

Aunque le guste la política y la viva con entusiasmo:¿Una final de la Champions o un debate del estado de la nación?

Depende de quién juegue.

Concrete.

Un Madrid, un Atleti, un Sporting, un Oviedo, aunque eso ya es soñar, la final. Bueno... Y si es un Bayern, también.

¿Qué hará cuando se jubile?

Disfrutar de la vida, seguir comprometido en política, cuidar a los nietos... Y esperar tener la capacidad para morir dignamente.