El Comercio

¿A qué se debe tanta niebla estos días?

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La niebla cubre la playa de San Lorenzo. / Joaquín Pañeda.

  • Un fenómeno meteorológico común en estas fechas provoca una bruma impenetrable en la costa y temperaturas elevadas en el interior

La niebla ha chafado el puente de Todos los Santos a muchos que eligieron la costa para pasar unos días de descanso. De hecho, ha obligado a cancelar o desviar varios vuelos por falta de visibilidad y ha instalado una suerte de microclima en varias localidades. Pero no es la primera vez: «Es un fenómeno propio del puente de Todos los Santos y del mes de abril», señalan desde la Agencia Estatal de Meteorología. La explicación sencilla es que se produce un fuerte constraste de temperaturas: el mar enfría durante la noche la masa de aire cálido diurno y forma esa niebla espesa que se instala a mediodía y no se mueve en toda la tarde.

Lo tienen más que estudiado en Aemet. La jornada amanece despejada y prometedora pero hacia las doce del mediodía empieza a asomar la niebla, que en dos horas ya no deja ver nada. El origen está en el anticiclón continental que tenemos encima, una inmensa y pesada masa de aire frío encajonada entre Francia y Alemania y que se deja notar desde Asturias hasta el País Vasco.

El proceso de la aparición de la niebla es el siguiente: el mar enfría la masa de aire por debajo y genera un banco de niebla que se queda sobre el agua toda la noche. A la mañana siguiente la brisa del mar empuja la niebla hacia la tierra -«se mueve despacito, tarda unas dos horas en llegar»- y ahí se queda desde mediodía. Esto explica que en el interior haya temperaturas elevadas y en la costa se teman lluvias.

¿Por qué tantos días seguidos de niebla? Porque los anticiclones no se mueven, tienen una masa de aire frío arriba que pesa mucho. Hay una borrasca en Portugal que ayer se acercó un poco. Lo que generó una mezcla vertical de aire que ha hecho que el anticiclón pierda fuerza y hoy tengamos menos niebla. Pero probablemente mañana estemos igual y los bancos de niebla se queden otras cuatro o cinco jornadas más. La diferencia de un día a otro va a ser la intensidad.

Es decir, que haya niebla o bruma. Porque es distinto. Se llama niebla cuando no se pueden distinguir objetos a un kilómetro o una milla en el caso del mar. Cuando se ve a más de un kilómetro de distancia (y hasta diez) es bruma.

La situación que tenemos estos días, insisten desde Aemet, no es nueva, sino recurrente. Sucede todos los años en el tránsito de octubre a noviembre y al comienzo de la primavera. «Hay años que hemos estado así quince días seguidos», apuntan.