El Comercio

El Papa charla con la reina Silvia de Suecia, en presencia del  rey Gustavo.
El Papa charla con la reina Silvia de Suecia, en presencia del rey Gustavo. / EFE

El papa Francisco pide perdón en Suecia por la ruptura con los protestantes

  • Cáritas y su equivalente luterano desarrollarán proyectos conjuntos de carácter humanitario

La unidad entre católicos y luteranos parece algo más cercana después de los dos actos ecuménicos celebrados ayer en Suecia con el Papa como protagonista. Con su presencia en la catedral de Lund, epicentro de la Iglesia luterana del país escandinavo, Francisco dio lustre a la conmemoración de los 500 años de la Reforma protestante que sin él habría tenido menor relevancia internacional. El Pontífice insistió en que es mucho más lo que une a las dos comunidades que lo que las separa y aplaudió un gesto concreto entre ambas Iglesias: el acuerdo firmado por Cáritas Internationalis y por su equivalente en la Federación Luterana Mundial (FLM) para desarrollar proyectos conjuntos de carácter humanitario.

Los representantes de estas dos comunidades cristianas a las que pertenecen 1.200 millones y 74 millones de fieles, respectivamente, acordaron una declaración en la que se comprometen a «seguir creciendo en la comunión mientras intentamos quitar los obstáculos restantes que nos impiden alcanzar la plena unidad». No mencionaron cuáles eran esos obstáculos, pero a la vista estaban. Al Papa lo recibió en la sobria catedral de Lund una mujer, la jefa de la Iglesia luterana sueca, la arzobispa de Upsala Antje Jackelén. Hoy por hoy parece imposible que el Vaticano vaya a cambiar su negativa frente a la ordenación sacerdotal femenina o a la celebración del matrimonio entre personas del mismo sexo, prácticas introducidas entre los protestantes escandinavos para adaptarse a los cambios sociales.

«Superando malentendidos»

Ni Francisco ni el presidente de la FLM, el chileno Martín Junge, quisieron tocar estos temas delicados. Optaron en cambio por subrayar lo que los une y coincidir en su análisis de que la ruptura de hace 500 años fue un despropósito. «Debemos reconocer el error y pedir perdón», dijo el Papa argentino, destacando que la división se perpetuó debido a que «hombres de poder» la utilizaron con fines políticos. «Tenemos la oportunidad de reparar un momento crucial de nuestra historia, superando controversias y malentendidos». Francisco también aplaudió la figura de Martín Lutero, algo impensable en un obispo de Roma hasta hace 50 años: reconoció que la Reforma dio «mayor centralidad» a la Biblia y celebró la «experiencia espiritual» del agustino alemán.

En el acto ecuménico celebrado en Malmoe, al sur del país, Bergoglio aprovechó para agradecer la acogida que el país escandinavo brinda a los refugiados y deseó que otras naciones sigan su gran ejemplo.