El Comercio

La lluvia de Madrid es más contaminante que las aguas fecales

La lluvia de Madrid es más contaminante que las aguas fecales
  • La toxicidad de las precipitaciones que llegan hasta los tanques de tormenta de la capital no cesa durante una hora

La polución, la suciedad, los excrementos de las mascotas y cualquier residuo sólido al que sorprendan las lluvias en las calles y espacios públicos terminan inevitablemente en las alcantarillas. En el caso de Madrid, hasta ahora, el Canal de Isabel II Gestión identificaba los primeros 20 minutos de las grandes trombas de agua como los más contaminantes. Sin embargo, según un artículo publicado por ABC, recientes análisis han detectado que la toxicidad de las precipitaciones que llegan hasta los tanques de tormenta no cesa durante una hora. «La lluvia que se recoge es incluso más contaminante que las aguas fecales», explica Manuel Rodríguez Quesada, subdirector de Conservación e Infraestructura de la Zona Oeste de la compañía madrileña.

Estos depósitos –21 en el caso de la capital, propiedad del Ayuntamiento de Madrid– han permitido en las última década almacenar la lluvia que llega hasta las depuradoras a través de la red de saneamiento y que, por su volumen, no puede ser tratada en el instante. De esta forma, además de evitar riadas en las calles o la M-30, se impide que la suciedad y los objetos que arrastra acaben en el río Manzanares. «Madrid es la única gran capital europea que no tiene un cauce importante con capacidad autodepurativa. Por ello, resulta imprescindible retener el agua de lluvia más contaminada, antes de que llegue al río», explica Manuel Rodríguez.

Si no se retuvieran y trataran convenientemente, entrarían al cauce grandes cantidades de microorganismos. «Entre ellos puede haber patógenos de todo tipo y aceites de motor, diésel o fertilizantes», enumera. En este tipo de aguas, el oxígeno disuelto se consume debido a la descomposición de la materia orgánica y los compuestos amoniacales que lleva, por lo que se produciríamalos olores en toda la ciudad. «A ello se añade que, gracias a las cámaras de desbaste que hay en el recorrido hacia los tanques de tormenta, se impide que se acumulen en la ribera, orilla y fondo del Manzanares toneladas de objetos como tablones o plásticos. Nos hemos llegado a encontrar hasta motocicletas», añade este experto durante una visita al tanque de tormentas de Arroyofresno.

Es el más grande del mundo, según los datos de los que dispone el Canal de Isabel II. Está bajo el campo de prácticas de golf del Club de Campo Villa de Madrid. Hasta él llega la mezcla pluvial que recorre la superficie de los distritos de Fuencarral-El Pardo, Chamartín, Tetuán y Moncloa, así como la procedente de la propia red de saneamiento en los momentos de fuertes precipitaciones. «La media son unos 30 metros cúbicos de agua por segundo, pero puede recibir hasta 100», comenta el responsable de esta instalación. En este caso, el colector que alimenta esta enorme instalación está desdoblado, para poder enviar el agua residual a la cercana depuradora de Viveros de la Villa. La conexión con la red de alcantarillado se realiza mediante un espectacular colector de 6,5 metros de diámetro y 3 kilómetros de longitud. «Es muy parecido a un túnel de Metro. Está hecho con dovelas por una tuneladora», comenta.

Regreso al río Manzanares

Ante un episodio de lluvias fuertes, las depuradoras de la capital van recibiendo el agua recogida en los tanques según van teniendo capacidad para tratarla. Tras ello, puede ser entregada al río completamente regenerada sin que suponga ningún tipo de amenaza ecológica. Gracias a este sistema, se ha mejorado la calidad del agua no sólo de Madrid, sino también Tajo abajo. Parte de ella también se puede aprovechar en usos de consumo no humanocomo el riego, el baldeo de calles o a nivel industrial. «En los tanques de tormenta se emplea parte de esa agua regenerada para limpiar este tipo de infraestructuras», informa.

En conjunto, la red completa de tanques de tormenta de la región incluye 63 instalaciones que son capaces de retener hasta 1,46 hectómetros cúbicos. Junto con el de Arroyofresno, los más importantes de la capital son el de Butarque –con capacidad para retener otros 400.000 metros cúbicos–, el deAbroñigales (206.000 metros cúbicos) y el de La China (136.429 metros cúbicos). A ellas se suman otras instalaciones, hasta un total de 21, que se distribuyen estratégicamente a ambos lados del río Manzanares.

La M-30 cuenta con tanques de menores dimensiones para evitar inundaciones en la vía de circunvalación: son los de Cantarranas, Cuesta de San Vicente, Ermita del Santo, Delicias Viñuelas y San Ambrosio. Municipios como Parla, Fuenlabrada, Getafe, San Fernando de Henares, Pozuelo de Alarcón, Loeches o Navalcalnero cuentan también con este tipo de infraestructuras.