El Comercio

«Escanciaré sobre tu tumba»

Guillermo Pérez; Antón Vaquero, Xaquín Fernández y Nel Sánchez d'Olivares son Los Gascones.
Guillermo Pérez; Antón Vaquero, Xaquín Fernández y Nel Sánchez d'Olivares son Los Gascones. / M. R.
  • Los Gascones amenizan el Bulevar de la Sidra adaptando temas de ayer y de hoy a ritmo de gaita y tambor

No hay mejor definición para Los Gascones que la que ofrecía ayer un paisano a sus amigos en una sidrería del Bulevar de la Sidra: «Estos son la madre que los parió», afirmaba nada más ver a la bandina entrar por la puerta del local. La gaita, el acordeón, el tambor y el bombo arrasaban por toda la calle Gascona con unos ‘riffs’ a la asturiana que hacían mover caderas y cuerdas vocales a ritmo de Siniestro Total, Bob Marley o Rosendo, entre muchos otros.

El ‘No woman no cry’ convertido en ‘No llores muyer’ y sobre todo ese ‘Escanciaré sobre tu tumba’, que ayer tarareaban muchos entre culines, son ya marca de una banda que no ha cumplido el año de vida. «Desde la asociación de las sidrerías de la calle Gascona nos hicieron una propuesta para dinamizar la tarde y la noche de los viernes, así que montamos la bandina», cuenta Guillermo Pérez, el gaitero. Los cuatro se conocían de otros proyectos y con más de 25 años como músicos profesionales saben de sobra lo difícil que, en algunas situaciones y contextos, resulta acercar la música tradicional. «En Gascona hay público de todas las edades, así que hay que adaptarse y ‘si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña’», relatan. Lo dice porque su gaita puede tocar desde el ‘Eva María se fue’ hasta el ‘Maneras de vivir’ de Rosendo, una de las últimas incorporaciones, aún en pruebas, al repertorio.

Desde que nacieran Los Gascones ya han acumulado unas 40 actuaciones de las que quedan buena prueba en las redes sociales. Ayer eran los más grabados y fotografiados de la zona centro y no es difícil encontrar uno de esos documentos visuales donde los clientes de Gascona se desmelenan en plena calle. Como ayer durante el Mercado de la Gascuña, que aglutina a una treintena de puestos el primer domingo de cada mes, cuando los presentes se animaban a bailar y cantar para combatir el frío. Mientras, ellos, Los Gascones, con gaita, tambor y chupas de cuero seguían liándola entre culín y culín.