El Comercio

Cuesta abajo... y sin frenos

Los más pequeños, preparados para participar en la carrera de correpasillos.
Los más pequeños, preparados para participar en la carrera de correpasillos. / NEL ACEBAL
  • La carrera de Autos Locos de Colombres puso a prueba la pericia de los más valientes

  • Los más aplaudidos fueron los pequeños, que se decidieron a disputar la carrera pilotando sus motos y correpasillos

La Asociación 'Ribadedeva Turismo y Naturaleza' y el Ayuntamiento organizaron ayer en Colombres una nueva edición de la carrera más divertida del año, la de los autos locos que descienden la cuesta entre la Casa de Piedra y el Ayuntamiento, a la mayor velocidad que sus bólidos les permiten... o a la que ellos mismos son capaces de darles con sus propios pies.

Con un total de nueve participantes en la primera categoría y siete en la de correpasillos, protagonizada por los más pequeños, la tarde se convirtió en el momento ideal para la diversión y la risa, unidas a la creatividad de los participantes, que se lanzaron cuesta abajo con vehículos tan originales como la 'Harley Davidson', construida con madera de eucalipto, o el 'Desert Combat', perfectamente camuflado para no ser visto «en caso de apuro». Tampoco faltaron Los Chatarreros, la DGT, Chiruca Sport, La Haya, Funerarias Trujillo, Villanueva Sport y Piensos Florencio, que llegaron a meta con distintos tiempos, pero 'enteros' e incluso, en algunos casos, haciendo un trompo para demostrar su pericia a los mandos de sus autos locos.

Después de 'los mayores', Mateo, Carina, Nora, Marina, Alejandro, Miguel y Nicolás fueron los grandes valientes que se animaron a lanzarse a la aventura con sus correpasillos y quienes lograron los aplausos más fuertes, porque como decía riendo una de las madres, «si a esta edad y su correpasillos ya son así de decididos, me parece que nunca se les pondrá nada por delante».