El Comercio

Una aspirante a la Policía vasca supera las pruebas y es expulsada al descubrirse que medía 1,56

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Una promoción de Arkaute recoge sus credenciales. / Igor Aizpuru

  • Fue citada para realizar un nuevo examen médico rutinario cuando a una de las examinadoras algo le llamó la atención. «Oye, ¿habéis visto qué bajita es esta chica?», le comentó a algunos compañeros

Ane ya había hecho lo más difícil: aprobar todas las pruebas eliminatorias y, sobre todo, superar el primer reconocimiento físico en el que los aspirantes a ertzainas son medidos y pesados antes de comenzar su periodo de formación como funcionarios en prácticas en la academia de Arkaute. Fue citada para realizar un nuevo examen médico rutinario cuando a una de las examinadoras algo le llamó la atención. «Oye, ¿habéis visto qué bajita es esta chica?», le comentó a algunos compañeros. La representante del tribunal calificador le pidió entonces que se colocase otra vez en la máquina que se utiliza para comprobar que los futuros ertzainas llegan a la estatura exigida: 1,65 metros en el caso de los hombres y 1,60 en el de las mujeres. El resultado que arrojó Ane (nombre ficticio) no dejó dudas: 1,56. Cuatro centímetros por debajo del límite, tal y como recoge ElCorreo.com.

¿Cómo superó esta chica el reconocimiento dirigido, precisamente, a comprobar la altura de los aspirantes? No está del todo claro. Pero la joven fue excluida del proceso selectivo y ha llevado esta resolución a los tribunales al entender que ya pasó esta criba y, por tanto, tiene derecho a seguir con su formación para poder ingresar en la Ertzaintza. Su reclamación está pendiente de sentencia. Un portavoz del Departamento vasco de Seguridad se limitó a señalar a El Correo que la joven fue sometida a cuatro «nuevas pruebas de tallaje» y no superó el 1,56.

Ane se inscribió el pasado año junto a más de 3.500 personas para hacerse con una de las 250 codiciadas plazas de funcionario. Se adentró entonces en el detallado proceso selectivo, de carácter eliminatorio, en el que fueron cayendo la inmensa mayoría de los opositores. Superó primero el test de conocimientos, centrado en asuntos de ciudadanía, organización político administrativa, Historia, Derecho y sobre la propia Ertzaintza. El 75% de los apuntados en la OPE suelen suspender ya en esta parte teórica.

Avanzó también en examen psicotécnico de aptitud. Una prueba consistente en cuatro ejercicios en la que se pretende evaluar las capacidades de razonamiento, perceptivas, espaciales y verbales del candidato. Y aprobó también la tercera prueba, la psicotécnica de personalidad. Este examen se compone de otros dos ejercicios. Por un lado, uno que determina los rasgos generales de la personalidad del candidato y posibles indicadores de desajuste o inadaptación. Y se trata de medir las conductas relacionadas con la actividad laboral.

Ane, finalmente, superó las pruebas físicas -consistentes en varios ejercicios de fuerza, resistencia y agilidad- y, por último, la temida entrevista personal, enfocada a determinar la «idoneidad conductual y competencial del candidato». Completar todo el calendario de pruebas puede llevar unos seis meses. Y, en su conjunto, teniendo en cuenta los periodos de estudio, muchas personas pueden estar más de un año preparándose.

Una vez superada esta parte esencial del proceso selectivo -la inmensa mayoría de los que avanzan en esta fase consiguen después ser ertzainas de pleno derecho-, los aspirantes son sometidos a una serie de pruebas médicas antes de entrar en la Academia Vasca de Policía y Emergencias de Arkaute, ya como funcionarios en prácticas. Fue aquí donde Ane, de algún modo, consiguió superar la prueba de la altura. ¿Utilizó unas alzas? ¿No le hicieron quitarse los zapatos? ¿Fue un simple descuido? No se sabe.

«Se midió ella sola»

Pero que la joven no daba la talla exigida fue detectado poco después cuando fue citada a otra revisión distinta. Según las fuentes consultadas por este diario, después de que la funcionaria se marchase para advertir a sus superiores de lo que acababa de descubrir, «Ane supuestamente se coló» en la zona en la que se hacían estos análisis y «volvió a medirse ella sola para tratar de alterar los resultados».

Sin embargo, los responsables del tribunal calificador la expulsaron del proceso selectivo. Ella ha llevado este asunto a los tribunales al entender que tiene derecho a ser readmitida y completar su periodo formativo. Los jueces tienen ahora la última palabra.