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La recién nacida Elsa con una auxiliar / Á. S. Cifuentes

El lado más humano de Cabueñes

  • ELCOMERCIO.es se adentra en el Hospital de Cabueñes para conocer cómo se trabaja en el turno de mañana de la planta de obstetricia

DE URGENCIAS A LA SALA DE PARTOS

El Hospital de Cabueñes es uno de los centros sanitarios de referencia de la región. En él, más de dos mil profesionales trabajan por el bienestar de los pacientes. Con cerca de cincuenta años de historia el hospital ha marcado muchos hitos. Conocido como 'la residencia', cumplirá en 2018 medio siglo de vida, por ello ya se ha comenzado con los preparativos para que sea una celebración inolvidable.

Para conocer el funcionamiento de Cabueñes, en primera persona, nos adentramos en el centro, donde nos recibe a las ocho de la mañana el gerente del Área Sanitaria V, Miguel Rodríguez. «Sin duda, la mañana es el turno de mayor ebullición. No paramos un momento».

Subimos a la segunda planta del hospital donde nos espera la doctora Vijande, jefa del servicio de Ginecología y Obstetricia, para explicarnos cómo funciona la planta de Obstetricia. «Sin duda, es una de las partes más bonitas del hospital y la que más alegrías no da», resalta Vijande. La planta cuenta con un espacio donde ingresan las madres que van a dar a luz, además de la zona de partos. «Allí van las mujeres al área de dilatación y expulsivo». También cuenta con una sala de monitorizaión, para realizar controles del bebé, y otra de ecografías, para el seguimiento prenatal. «Son muchos los facultativos y personal que trabajamos en esta planta. Es todo un cadena, con un objetivo claro: garantizar el buen funcionamiento del servicio». Cada año, el Hospital de Cabueñes atiende cerca de 1.700 partos.

1. Ingreso

Son las diez de la mañana y nos avisan de que una embarazada llega a Urgencias, acompañada de su pareja. Lo hace con dolores y está a la espera de que la mire el ginecólogo para valorar su situación. Si se queda ingresada o si regresa a su casa. Una embarazada puede ingresar por un parto normal a término o bien por uno programado, para una césarea o porque se le va a inducir el parto. La gestante entraría por Urgencias, daría sus datos en coordinación y pasaría por triaje, para que le realicen un primer control. Si ingresa subiría a planta, a la segunda impar (planta de Obstetricia). El ginecólogo le realiza una monitorización del bebé para controlar su ritmo cardíaco. Se monitoriza el abdomen de la paciente y se le colocan una serie de electrodos receptores de latidos del corazón y se va reflejando en un monitor, para ver que está todo correcto.

2. Sala de dilatación

Bárbara ha ingresado en Cabueñes a las cuatro de la mañana. Se le ha roto la bolsa y se encuentra en una de las salas de dilatación, pues le van a inducir el parto. La acompaña su pareja, Amador. A sus 32 años es la primera experiencia para la gijonesa. «De momento no tengo muchos dolores, pero se me está haciendo un poco largo». Las salas de dilatación cuentan con un monitor para llevar el control del bebé. Fuera de la sala siempre hay preparada una cuna con el “kit de identificación del recién nacido”. «Esto es fundamental, así seguimos un control exhaustivo», hace hincapié Inmaculada Fernández, la supervisora del área de partos. El bebé no puede salir de la sala de partos sin identificar. «El kit incluye pulseras para la madre y el bebé, con un mismo código. El niño también estaría identificado a través del cordón umbilical».

3. Sala de partos

El área de partos de Cabueñes cuenta con seis salas de dilatación y dos paritorios. El paritorio 1 integra una mesa de partos que puede ponerse en diferente posiciones y también una silla multitrack para las mujeres a las que no se les ponga anestesia epidural. «La mamá se sentaría para hacer fuerza y el acompañante estaría sentado detrás de ella», explica Inmaculada Fernández. En el paritorio 2 existe una mesa mayor que incluye muchas posiciones para dar a luz. En los paritorios siempre hay preparado un espacio con el material, que es todo desechable, por si hubiera que actuar de un momento a otro. Enfrente de los dos paritorios, se encuentra lo que se conocía como la Unidad del Recién Nacido, aquí llegan los bebés que han tenido algún tipo de dificultad al nacer. «Contamos con una cuna de reanimación y con una incubadora para mantenerlos calientes o para trasladarlos a la Unidad de Prematuros, porque necesiten cuidados más especiales», comenta Fernández.

4. Cuidados del bebé

Tras el parto, la madre pasa como unas dos horas de control junto a su bebé y la matrona. Si todo está bien, pasado este tiempo, ambos irían a planta. Una vez en la habitación se realiza un control también de la identificación y se ve el aspecto general del recién nacido. Es visto por el pediatra y se le lleva a la sala polivalente, antes conocida como sala de nidos, porque los bebés antes permanecían todos juntos en sus cunas en una misma habitación, pero en la actualidad cada recién nacido está con su madre en la habitación. En la sala polivalente se le realizarían distintos cuidados. Uno de ellos sería el baño, el primero baño. Tras el, el bebé volvería junto a sus madre y regresaría a la sala polivalente el día que le dan el alta, para realizarle al recién nacido el cribado neonatal. Se trata de una prueba que consiste en un pinchazo en el talón del bebé para obtener una muestra de sangre, para detectar enfermedades metabólicas. Se lleva a cabo a las 48 horas de vida del pequeño. En la planta de Obstetricia, trabajan por turno dos enfermeras, dos auxiliares y una celadora y en la sala polivalente una enfermera y una auxiliar. «El número de pacientes es muy relativo en esta planta, ya que depende de los partos. En estos momentos contamos con doce bebés y tenemos una capacidad de 27 habitaciones», explica la enfermera Covadonga del Coz.

Si existiera algún problema, el recién nacido ingresaría en Neonatología. En este planta del hospital nos recibe su supervisora, Gemma González. «Ahora mismo tenemos a diez niños con nosotros, dos están en cuidados intensivos y los otros en cuidados intermedios». Hasta los 28 días de vida los bebés ingresarían en esta planta. «Hay muchos prematuros con bajo peso. Tenemos con nosotros a gemelos que están en unas cunas especiales. Son calientes, con un colchón de agua que regula la temperatura de los bebés», explica la supervisora. Normalmente si el recién nacido pesa menos de dos kilos y medio pasa por neonatos. Aquí también ingresan bebés que sufren algún tipo de infección neonatal. En relación al régimen de visitas, los padres pueden estar las 24 horas al día.

5. Alta

Si el parto ha sido normal, a las 48 horas la mamá y el recién nacido reciben el alta, y si ha sido por cesárea, a los tres o cuatro días. Tania y Bernardo acaban de recibir la llegada de Elsa, su segunda hija. «Hace cinco años tuvimos a nuestro primer hijo y notamos bastante diferencia. Ahora es todo como más familiar, ya que estuve todo el rato acompañada de mi pareja y pudimos colaborar bastante. Fue toda una experiencia», relata Tania. El parto no ha tenido complicación y Elsa se encuentra en muy buen estado, así que en unas horas la pareja se irá a su casa para disfrutar del nuevo miembro de la familia.

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