El Comercio

Qué es de... Natalia Álvarez: «Nadie dijo que la vida fuese fácil»

Natalia Álvarez en la actualidad y hace unos años.
Natalia Álvarez en la actualidad y hace unos años. / NEWSPHOTOPRESS
  • La ovetense, que tiene un hijo de 13 años con Rafa Camino, ha montado una empresa de comunicación

Hubo un tiempo en que la ovetense Natalia Álvarez dejó de trabajar para convertirse en la mujer del torero Rafa (que no Rafi) Camino y en madre de su hijo, también Rafa, que hoy tiene trece años y que vive con ella en Madrid. De nuevo enamorada y con su hijo como prioridad absoluta, dicen que, tras muchas peleas, juzgados, malos rollos y denuncias cruzadas con su exmarido, todo eso forma parte del pasado y que ella es una mujer nueva que ha montado su propia agencia de comunicación. Ordenada y práctica, es de las que llora un día «y ya». Luego pasa a la acción.

¿Qué hace que no está en Asturias pasando la Semana Santa?

No sabes la penina que me da no poder ir a Asturias, pero voy a aprovechar a adelantar cosas del trabajo.

¿Es usted de procesiones?

Me encanta cómo las viven, por ejemplo, en Andalucía. Se te ponen los pelos de punta. Es como el Rocío. Yo ya tengo hasta el billete. A mí la Virgen del Rocío me llega mucho.

¿Es creyente?

Soy creyente a mi manera. No practicante. Cuando puedo, voy. Pero el fervor del Rocío es otra cosa. Con la salida y la recogida de la Virgen te mueres. Es una vivencia única.

Tiene 41 años . ¿Existe la famosa crisis de los cuarenta?

No. Yo voy a volvería a repetirlo todo, con mis errores, porque las canas sirven para algo y las arrugas, también. Voy a cumplir 42 el día del Carmen, que es algo de lo que me siento muy orgullosa porque veraneo en Tapia de Casariego y es la Virgen de los marineros. Tapia es el destino al que iría siempre de vacaciones. De hecho, yo nací el 16 de julio y el día 20 ya estaba por Tapia dando guerra. Tengo todas las vivencias de pequeña, de adolescencia, cuando salí fuera a estudiar siempre volvía... Mis padres tienen una casa allí y para mí lo es todo. Necesito el mar para desconectar, así que cuando puedo voy.

¿Y Oviedo que lugar ocupa?

Y Oviedo, claro. Y Gijón también, ¿eh? Para mí no hay diferencia entre Oviedo y Gijón ni rivalidades si exceptuamos el fútbol.

Mucha gente la sitúa en el mundo del famoseo. ¿A qué se dedica ahora Natalia Álvarez?

Yo no soy famosa, pero me casé con una persona que sí lo era. Soy una persona normal, una mujer trabajadora que se levanta a las siete y media de la mañana, que a las cinco de la tarde lleva a su hijo a las tareas extraescolares y que hace años montó una agencia de comunicación y ahí sigo. Ha habido épocas mejores, peores... Y yo creo que ahora es una buena época profesional otra vez. Estamos remontando todos. Y, al final, con constancia y tesón, las cosas se consiguen. Nadie dijo que la vida fuese fácil. A mí no me han regalado nada, porque además dejé de trabajar cuando estaba casada. La vida o la coges así o nada.

Peleona.

Siempre. No hay que morir nunca en el intento. Si algo no sale, pues no sale. Pero no me voy a cerrar yo antes las puertas de que me las cierren.

¿Y qué hace exactamente?

Yo soy 'freelance', que suena mucho mejor que ser autónomo. Ya no solo organizo eventos, sino que también llevo cuentas.

Es sabido que ser autónomo en España es complicado.

Muy complicado. Todos los días tienes que intentar crecer, llamar a mil puertas... Pero yo jamás he sido una mujer ambiciosa. Soy de carrera el fondo. El sprint nunca me ha gustado. No me lo han regalado.

¿Cómo se compatibiliza eso con ser madre?

Cuesta, pero cuando tiene un referente que es tu hijo, que es lo que más quieres en el mundo, no te cuesta nada. La prioridad es él y luego el resto. Y ya no voy a hablar de comodidades, pero que tenga una educación cuesta dinero. Lo único que le inculco son valores y él es buenín, aunque ya sabes cómo somos todos a esas edades. Pero ya sabe que su obligación es estudiar y sacar lo mejor de sí.

Usted protagonizó una ruptura complicada. Como ahora David Bustamante y Paula Echevarría.

Lo siento un montón porque siempre que hay una ruptura es horrible. Es muy complicado, muy duro. Más, habiendo niños de por medio.

Más polémicas: la vimos en la plaza de toros de Gijón hace poco. ¿Qué les dice a taurinos y antitaurinos?

Solo pido respeto. Yo soy aficionada y respeto el mundo del toro, a sus profesionales, a todos los maestros.

También tuvo un blog en una revista y le encanta la moda.

La experiencia me encantó, pero para tener un blog tienes que actualizarlo diariamente, contestar a la gente, y lleva mucho tiempo. Y yo también soy madre y la vida no me daba. En cuanto a la moda, la verdad es que me gusta, pero no sigo las tendencias al pie de la letra. Cada una tiene que saber lo que le sienta bien porque las modas cambian tanto que, al final, lo único que tienes que hacer esa sacar te el mejor partido.

¿Se cuida mucho?

¡Soy la más desastre del mundo! (Risas). El tema del gimnasio es un tema en el que siempre digo: «Tengo que ir, tengo que ir». Ahora me he apuntado, pero no sé lo que me va a durar. Yo he pasado varias etapas. Yo fui gordita con 13 o 14 años, en pleno desarrollo, aunque siempre tuve los huesos finitos. Incluso mi madre me llevó al médico y me dijeron que nunca iba a ser gorda.

O sea, que lo suyo es genético.

La verdad es que no tengo problemas y me gusta muchísimo comer. De hecho, en mi casa se come de 'cuchareo', comida asturiana, de abuela, a diario. Y aparte es que me gusta cocinar. Fabada, por ejemplo. Aunque en Madrid no es muy fácil encontrar un buen compango. Aprovecho cuando voy a Asturias o cuando viene mi familia para que me lo traiga. La buena cocina nunca te va a engordar. Lo que te engorda es comer entre horas y estar mal alimentado.

¿Y en los fogones de la política se mete?

Tengo mi opinión, pero soy una persona de cero conflictos.

¿Cómo ve Asturias?

Lo tenemos todo. Solo nos falta trabajo.

Y el AVE.

Bueno, pero hay proyecto, ¿no? Y luego está el aeropuerto. Yo estuve de coordinadora en Asturias de Air Europa, pero duró una hora y menos. Me voy a callar por el politiqueo (Ríe). Pero sí es verdad que las comunicaciones no están tan mal como estaban. Y la verdad es que solo nos falta eso porque es un paraíso. Soy una disfrutona de Asturias. Porque, además, hay aldeas perdidas por ahí que dices tú: «¿Hola? ¿Perdona? ¿Esto me estaba perdiendo?». Soy sidrera a tope. Es verdad que dicen que, cuando pasa el Huerna pierde, pero si estás tiempo sin tomarla te sabe a gloria y el otro día hice un cachopo en casa con queso Cabrales que estaba...

¿Qué le queda por hacer?

Muchísimas cosas. Y cuantos más años cumples, más quieres hacer. Viajar mucho. Ojalá pudiese dedicarme a viajar por todo el mundo un año sabático. Aunque sea de mochilera.

¿Qué está leyendo?

Tengo mi libro de cabecera un poco apartado porque estoy otra vez estudiando idiomas, que me parecen fundamentales.

¿Teme a la muerte?

Me da miedo la muerte de los que quiero y, si me planteo la mía, me da por pensar que ya se acaba esto, las oportunidades de disfrutar.

¿Enamorada?

Estoy encantada. Feliz.

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