El Comercio

Los secretos de Somiedo

Los secretos de Somiedo
  • La Universidad de Oviedo celebró el Geolodía con una excursión guiada por el entorno del valle glacial de Saliencia, con los lagos como protagonistas

Desde el Alto de la Farrapona (1.708 metros), la mañana soleada de domingo deja ver en toda su magnitud el valle glacial de Saliencia, uno de los más espectaculares de Somiedo. Es el punto de partida de la excursión guiada con la que la Facultad de Geología de la Universidad de Oviedo se ha sumado a la celebración del Geolodía, una iniciativa divulgativa cuyo objetivo es doble: dar a conocer la importancia de esta ciencia y proteger nuestro patrimonio geológico.

La elección de Saliencia y sus lagos no es caprichosa. En su entorno es posible observar rocas formadas hace unos 300-400 millones de años, durante los periodos Devónico y Carbonífero, cuando toda esta zona estaba sumergida bajo un mar cálido. Aunque a veces se le olvide al ser humano, la tierra (el planeta y el suelo que pisamos -literalmente- también más de la cuenta) es vieja y para recordárnoslo están los geólogos.

Pero a nosotros nos asusta pensar en millones de años, incluso un milenio da vértigo y un siglo parece una eternidad.

Seguimos a Laura Rodríguez, una de las guías voluntarias de la marcha programada para celebrar el Geolodía y, mientras nos cruzamos con los excursionistas de fin de semana por la pista que comienza en La Farrapona, los millones de años corren por sus labios al explicar la formación del valle que tenemos delante y al no versado en geología le sacude un escalofrío mental.

Lara, experta en glaciaciones, nos habla de la antigua Cordillera Varisca y sus relieves erosionados en el Pérmico (300 millones de años) para contarnos que, en tiempos geológicos más recientes (entre los 20 y los 50 millones de años), el empuje de la placa tectónica africana sobre el sur de la europea originó la formación de las cadenas montañosas de la Península, incluida nuestra Cordillera Cantábrica.

Hace una pausa para esperar a un grupo de rezagados y, tras repetir para estos lo anterior, nos lleva a una época ante la que ya podemos respirar algo más tranquilos: su rastro es perfectamente reconocible en el paisaje. Estamos en las glaciaciones cuaternarias del Pleistoceno -la última Edad de Hielo-, iniciadas hace 2,58 millones de años, y en toda la zona de Saliencia se configura un gran casquete glaciar. Por todo el valle descendió una gran lengua de hielo de unos 12 kilómetros de longitud por 780 metros de anchura: su espesor se calcula que podía alcanzar los 150 metros.

Somos ahora nosotros quienes hacemos una pausa para respirar y el escalofrío ahora no es abstracto, remite a toda esa masa helada que cubría las zonas altas somedanas. Hace unos 20.000 las lenguas de hielo se extendían por el valle de Saliencia y el cercano Valle del Lago. Cuando posteriormente, entre el 19.000 y el 14.000, el clima se vuelve más cálido y los glaciares van a ir desapareciendo. Los lagos de La Cueva, Calabazosa, Cerveriz y Valle se forman tras la retirada de los hielos.

Durante el paseo que vamos a dar hacia los tres primeros, nuestra guía -como harán sus compañeros con cada grupo- irá mostrándonos algunas de las huellas visibles de la larga biografía geológica de este paisaje.

En el tramo que conduce a La Cueva, las lutitas y areniscas que afloran en el inicio de la pista van a ir dando a una formación caliza en la que se pueden apreciar los planos de falla (superficie de rotura lisa por la que se deslizaron dos bloques de roca) y sus características estrías.

Más adelante, en las paredes de un abrigo natural sobre el lago, descubriremos los vestigios del mar tropical que cubría esta zona en el Devónico en forma de fósiles de corales, perfectamente observables en la roca.

Las abandonadas minas de hierro de Santa Rita (1805-1978) servirán para conocer lo que son los fluidos hidrotermales (soluciones calientes de agua que llevan disueltas minerales y metales) y que han formado la mayoría de yacimientos explotados por el hombre. Y en las crestas que coronan los lagos Calabazosa y Cerveriz, conocidas como Picos Albos, distinguiremos el blanco de la caliza y, en su vecino Picu Rubiu, el pajizo de las dolomías.

Sobre los lagos concluirá nuestro recorrido por algunos de los principales episodios de la memoria geológica de la tierra: el planeta y la nuestra. Una aventura en la que ayer participaron cerca de trescientos curiosos atendiendo a la convocatoria de la Universidad de Oviedo

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