El Comercio

Crimen de los guardias urbanos de Barcelona: él admite una relación amorosa a escondidas; ella lo niega

Rosa Peral, junto a Pedro Rodríguez, la víctima. A la derecha, Alberto López.

Rosa Peral, junto a Pedro Rodríguez, la víctima. A la derecha, Alberto López.

  • Prisión sin fianza para los dos agentes acusados de asesinar a Pedro Rodríguez, novio de Rosa Peral y compañero de ambos, y después calcinarlo en el maletero de su coche. Todos ellos estuvieron involucrados en actuaciones polémicas en el pasado y los acusados entran ahora en importantes contradicciones

El guión del crimen de Barcelona, que muchos han bautizado ya con el nombre del triángulo de la Guardia Urbana, parece tener cuerda para varios capítulos. Y más sabiendo que los detenidos, a los que se acusa de asesinar a otro agente con el que ella mantenía una relación sentimental, hicieron durante el interrogatorio confesiones contradictorias. Fue durante esas largas sesiones en las que los agentes aprietan a los arrestados para ver hasta qué punto tienen las espaldas cubiertas. Bajo los focos ambos negaron el crimen, pero hay contradicciones que ponen en duda la veracidad de sus declaraciones y la jueza ha decretado prisión provisional sin fianza para los dos acusados.

La agente Rosa Peral, pareja del asesinado, estuvo tres horas respondiendo las preguntas de todas las partes, tanto de su abogada como de la Fiscalía. «Lo ha negado todo y ha venido a colaborar totalmente con la investigación», aseguró su abogada, Georgina Benages. De hecho, recordó que Rosa Peral, fue detenida el pasado sábado después de que ella misma fuera a declarar voluntariamente a la comisaría de los Mossos d’Esquadra para ampliar la versión de los hechos que ella misma había dado en días anteriores.

El relato de la mujer se contradijo con las explicaciones que durante 45 minutos dio el otro agente acusado, Albert López. El policía también negó tener ningún tipo de participación en el crimen pero, a diferencia de Rosa, él sí admitió que mantenía una relación sentimental con la chica a escondidas. «Admite una participación que no tiene nada que ver con la muerte», subrayó el abogado del agente, José Luís Bravo. El policía acusado quiso dejar claro que «no se encontraba en la casa» con la chica cuando el agente Pedro Rodríguez fue asesinado.

La juez, no obstante, no creyó la versión de los detenidos. En el auto dictado a última hora, la magistrada relató que «existen indicios suficientes» contra los dos detenidos para enviarles a prisión por un presunto delito de homicidio o asesinato.

Una prótesis de espalda, clave

La historia: encuentran un coche carbonizado en el que resulta prácticamente imposible recuperar ninguna pista, un cadáver en el maletero reducido casi a cenizas... Y, de repente, el bendito número de bastidor que ha dado a los Mossos un hilo del que tirar. Su dueño, Pedro Rodríguez, miembro de la Guardia Urbana. Los restos de una prótesis de espalda que el fuego no fundió por completo sirvieron para confirmar que el propietario era, efectivamente, quien estaba en el maletero.

Los hechos sucedieron el jueves 4 de mayo por la tarde, muy cerca del pantano de Foix (Barcelona). Los detenidos y principales sospechosos: su pareja, Rosa Peral, y el exnovio de esta, Albert López, todos ellos guardias urbanos de Barcelona, aunque ella estaba de baja desde hacía meses.

Y una de las notas destacables es que todos ellos se han visto salpicados por casos polémicos o de abuso policial. Es el caso de Rodríguez, la víctima, que había sido noticia porque el Ayuntamiento le suspendió cuando agredió a un motorista que se saltó un control de tráfico en verano del año pasado. Su pareja, Peral, también salió en los medios denunciando que un exnovio -ajeno a esta causa- había difundido una fotografía de ella de carácter sexual entre todos sus contactos cuando esta le dejó. Y López, el otro implicado en este macabro suceso, fue condenado por pegar a un vendedor ambulante y ha sido denunciado en al menos otra ocasión.

«Habíamos discutido»

Los Mossos detuvieron a los presuntos autores de la muerte de Rodríguez en solo nueve días. Como es lógico, Peral fue una de las primeras interrogadas. En su declaración explicó que había discutido con su pareja el martes por la noche y que él ya no había vuelto a casa. Lo que parece raro es que no denunciara su desaparición ni tratara de localizarle a través del teléfono móvil. Su supuesta coartada, que había estado muy liada con sus dos hijas esa semana y que quería que Rodríguez se tomase el tiempo necesario.

El día después de la desaparición, Peral acudió «muy entera» a una comida de su unidad acompañada de López, el otro arrestado, su expareja. Nadie pareció darle más importancia al margen de los típicos cuchicheos de turno. Cuando ambos fueron detenidos esta imagen cobró más sentido para algunos.

Los Mossos detuvieron a Peral el sábado por la mañana, mientras estaba trabajando. También arrestaron a López. La principal hipótesis es que Peral y López habían reanudado su relación sentimental, a espaldas de Rodríguez, que él se enteró y las cosas se precipitaron.

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