El Comercio

Violaciones en grupo: el macabro ritual para reforzar vínculos de un equipo de fútbol americano

El entrenador del equipo de la Universidad de Baylor, Art Briles.
El entrenador del equipo de la Universidad de Baylor, Art Briles. / REUTERS
  • La demanda federal contra los deportistas de la Universidad de Baylor alega además drogas, agresiones, violencia doméstica, tenencia de armas, exhibicionismo y fraude académico

Los jugadores de fútbol de la Universidad Baylor en Texas se enfrentan a una nueva demanda federal por drogar y violar en grupo a mujeres jóvenes como parte de un particular ritual para crear lazos entre los miembros del equipo. Además, dicha demanda también va dirigida contra la institución educativa por no haber investigado los continuos casos de agresiones sexuales ocurridos en su campus, como indica la Radio Nacional Pública de Estados Unidos.

Los jugadores acostumbraban a hacer fotos y vídeos mientras llevaban a cabo las agresiones, como alega la demanda. La investigación del caso arranca desde 2013 por una estudiante que fue atendida por las autoridades tras haber sido víctima de una agresión sexual por parte de dos jugadores del equipo de Baylor. No se presentaron cargos y los deportistas volvieron a su habitual rutina en la universidad.

Pero ahora, la demanda también menciona peleas de perros en las fiestas del equipo de fútbol y robos realizados por los deportistas sin que hubiera consecuencias. Por lo tanto, los presuntos asaltos y otras actividades criminales tuvieron lugar mientras el equipo estaba bajo la dirección de Art Briles, el entrenador. Briles y el presidente de la universidad, Ken Starr, fueron despedidos de su cargo el pasado año tras una gran ola de denuncias de agresiones sexuales contra los jugadores de Baylor.

Algunos miembros de la dirección del campus dijeron estar «horrorizados», «en shock» e «indignados» de saber que las violaciones habían tenido lugar en su campus. Además, aseguraron estar sorprendidos de la «mala administración de los informaciones» de dichas agresiones por parte de la universidad.

Aunque la dirección después añadió una descripción del programa de fútbol bajo la dirección de Briles como «un agujero negro dentro de los informes de mala conducta como drogas, agresiones, violencia doméstica, tenencia de armas, exhibicionismo y fraude académico».

A principios de este año, la víctima de 2013 alegaba que un año después de la primera agresión que había vuelto a ser violada por los jugadores de Baylor. Aseguró, que al menos había sufrido 52 agresiones sexuales llevadas a cabo por más de 30 jugadores. Ahora, la demanda federal hace referencia a muchas de las ya múltiples alegaciones e incluye nueve páginas donde menciona informes pasados, arrestos y confesiones de algunos jugadores.

El documento señala que el sexo era parte de la forma de reclutar miembros en Baylor. Llevaban a menores a clubes de striptease y «organizaban a las mujeres para que tuvieran relaciones sexuales con los chicos que visitaban el campus». Este programa de «hospedaje» no era oficial y se usaban para prometer sexo a los posibles nuevos miembros. La demanda lo califica como una cultura de la violación tejida como parte de las novatadas.

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