El Comercio

Una mujer gana un ultramaratón en sandalias

  • María Lorena Ramírez, de 22 años, se adjudicó el pasado 29 de abril el triunfo en el UltraTrail Cerro Rojo, una carrera de 50 kilómetros disputada en la localidad de Tlatlauquitepec

La leyenda de los tarahumara, el pueblo indígena asentado en la sierra a la que da nombre en el suroeste del estado mexicano de Chihuahua, ya tiene un epígrafe más. María Lorena Ramírez, una mujer de 22 años perteneciente a esta comunidad, se adjudicó el pasado 29 de abril el triunfo en el UltraTrail Cerro Rojo, una carrera de 50 kilómetros disputada en la localidad de Tlatlauquitepec que lleva al límite a quienes se aventuran por su exigente recorrido. Máxime cuando, caso de la victoriosa joven, se encara desprovista de las sofisticadas equipaciones a que se abonan actualmente los runners de medio mundo. Así lo hizo la protagonista de esta historia conocida ya a escala internacional gracias a una foto difundida por Facebook que ha sido compartida más de 50.000 veces desde que fue subida a la red social.

Un par de huaraches (sandalias con suela de neumático), una falda y una camiseta fue todo el atavío que precisó la corredora para materializar su hazaña. Ni rastro de la vestimenta que suelen portar quienes se lanzan a la carretera buscando un chute de endorfinas, ni decir ya de la refinada indumentaria que portan los atletas de élite. Más que suficiente en el caso de la joven tarahumara para cumplimentar en 7 horas y 3 minutos el desafío y embolsarse los 6.000 pesos (algo menos de 300 euros) para la vencedora.

 No era una neófita en este tipo de envites. Ya rozó la gloria en la Caballo Blanco 2016, al completar en segundo lugar sus 100 kilometros de recorrido. Correr es algo que han hecho diferentes generaciones de su familia, de su abuelo a sus hermanos pasando por su padre. Con este último y tres de sus hermanos abordó el año pasado esa ultramaratón del estado de Chihuahua en la que se quedó a un paso de los laureles. Mario, su hermano mayor, la acompañó en el desafío que ha hecho que su nombre salte fronteras.

     Llegar a Tlatlauquitepec no fue fácil. Hubieron de viajar durante dos días desde la Ciénega de Norogachi, donde residen, hasta el estado de México. De allí, otras cinco horas en coche para arribar a su destino final. Una agotadora travesía tras la que la joven dispuso de unas pocas horas para recuperarse antes de enfundarse las sandalias, ponerse la falda y la camiseta y lanzarse a quemar calorías.

     Más de 500 atletas procedentes de una docena de países formaron en la salida. 50 kilómetros después, esta joven cuyos quehaceres le llevan a caminar entre diez y quince kilómetros diarios mientras cuida de los animales que le proporcionan el cotidiano sustento, cruzaba la meta en primera posición, proporcionando un nuevo ejemplo de la capacidad de resistencia de los indios rarámuri, «los hombres (y mujeres) de los pies alados» como ellos mismos se denominan, que han domado sus cuerpos recorriendo a base de zancadas las majestuosas montañas que conforman la Sierra Tarahumara.

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