El Comercio

«Me niego a aumentar el pecho a pacientes que están muy flacas»

Angrigiani lleva cuatro décadas en la profesión.
Angrigiani lleva cuatro décadas en la profesión. / Pedro Urresti
  • El cirujano plástico y reconstructivo Claudio Angrigiani defiende que este campo de la medicina «es salud», aunque corresponde al profesional «saber dónde está la exageración»

Si como se dice la experiencia es un grado, de eso anda sobrado el doctor Claudio Angrigiani. Más de cuatro décadas de andadura le avalan en el delicado mundo de la cirugía plástica. Lo suyo, dice este bonaerense de 67 años, es la «estética secundaria» y la microcirugía reconstructiva, fundamentalmente de mama.

– ¿Cuántos pacientes han pasado por sus manos?

– Ni lo sé. El número no importa. Vos tienes auto, estacionas y estacionas bien. ¿Cuántas veces has estacionado? No importa. Una vez que estacionaste 10 veces, 15, ya lo haces bien. Y esto es lo mismo.

– ¿Se ha llevado algún disgusto por un trabajo mal hecho?

– Miles, jaja. Sí, claro, porque cuando se es joven se tiene ese impulso de tener ideas que crees que pueden funcionar. Pero uno tiene que andar. El éxito, dicen, es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo. Bueno, esos fracasos, a veces, te dan duro y duelen, no sólo al paciente.

– ¿Recuerda algún caso concreto?

– Nosotros iniciamos hace años un camino en cirugía reconstructiva quirúrgica con secuelas de quemaduras y hubo intentos que no cuajaron. Pero es imposible predecirlo con antelación. Hay que probar.

– ¿La cirugía estética es saludable?

– Sí, es salud, es calidad de vida.

– ¿Dónde está el límite?

– Una persona puede tener algo que le impide tener una buena calidad de vida, y sabe que un procedimiento le puede mejorar su autoestima. La estética, en ese caso, tiene una función muy importante para ella. La cara, las manos, las partes que llevamos al descubierto, tienen una función de relación pública, social, trascendente, aunque sí siento que hay un límite que a veces se sobrepasa en la búsqueda de algo que está bien y tiene que ser perfecto.

– Los detractores de esta especialidad la tachan de superficial.

– No se debe tomar la estética como algo superficial. Cuando uno hace algo reconstructivo lo tiene que hacer con criterio estético, y eso se aplica a algo tan común como la reconstrucción mamaria. Ahí el criterio estético es fundamental, si no te mereces una torta. También hay mucha gente que recurre a la estética por el envejecimiento, porque quiere verse como antes. ¿Por qué no?

– ¿Alguna vez se ha negado a realizar una operación?

– Muchas. ¡Oh! Continuamente.

– ¿Por ejemplo?

– Me niego a poner prótesis mamarias a pacientes muy flacas que no tienen ninguna cobertura. Cuando buscan un número exagerado, me niego, porque las complicaciones son muchas. Si veo que las expectativas no son reales, me niego.

– ¿Cuáles son las principales preocupaciones estéticas de nuestra sociedad?

– La operación que más se hace en Argentina es la lipoaspiración y la prótesis de mama. La lipoaspiración es masiva y es el resultado de comer mucho. Y lo de la prótesis de mama es tremendo, impulsado por la moda, por la industria. La que no tiene mama no juega. Cosa que es un error.

– Pues es su especialidad...

– Una cosa es la mujer joven que tiene preciosos senos y quiere ponerse más, porque le parece que es como ir a la tienda y ponerse una camisa nueva. Eso me parece tremendo. ¿Es irreversible lo que estoy diciendo? Porque la industria se pondría bien en mi contra... Jaja.

– Siga, siga

– Es ridículo. No es comprarse una camisa, es una cirugía con inconvenientes, complicaciones, resultados inciertos... La prótesis mamaria ha evolucionado. ¿Por qué andan por la cuarta o quinta generación? Porque la primera no dio buenos resultados y la segunda tampoco.

«Buscar calidad de vida»

– Otra cosa es la reconstrucción mamaria.

– La reconstrucción mamaria me parece, no te diría obligatoria, pero... Porque le da a la paciente calidad de vida, y la única contraindicación que tiene es la técnico-quirúrgica si no está en condiciones de soportar la cirugía. Si la enfermedad es gravísima y el pronóstico de vida corto, no importa. La calidad de vida va ser muchísimo mejor, porque verse amputada de un lado lleva una carga anímica tremenda.

– El aumento de pecho se ha convertido en regalo de cumpleaños para muchas adolescentes.

– No me corresponde a mí hablar de eso desde el punto de vista ético o moral, pero ni me gusta ni me parece correcto.

– ¿Debería haber un límite de edad para ese tipo de operaciones?

– La cirugía estética en los adolescentes cuando está indicada debe hacerse a temprana edad. Por ejemplo, las orejas en asa, las chicas con nariz deformada. Durante años se nos dijo que había que esperar a que termine el crecimiento, hasta los 19, los 20 años. ¿Para qué? Lo necesita a los 13. No puede pasar los años trascendentales de adolescencia, sin una personalidad formada, con ese hándicap. Ahora bien, si una chica tiene una nariz perfecta y quiere operarse, que vaya al psiquiatra.

– ¿Hacia dónde se dirigen las investigaciones dentro de este campo de la medicina?

– La industria está invirtiendo muchísimo en tema de prótesis, en encontrar la ideal, sin inconvenientes, y aún no lo ha logrado. Y hay enormes inversiones en la detección, estudio o posibilidad de modificación de las cicatrices. Si mañana encontramos la crema para hacer desaparecer la cicatriz cambia el mundo.

– Por cierto, ¿porque muchas de las mujeres operadas se parecen?

– Es cierto, a veces se ponen de moda cirugías o técnicas que llevan a la uniformidad. No me gusta.

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