El Comercio

«Hoy no hay censura, pero sí la hay»

¿Qué es de José Antonio Lobato?
  • José Antonio Lobato, «Me han descubierto de repente», dice el actor fundador de Margen, que ha trabajado en 'El Ministerio del Tiempo' y ahora rueda 'La Zona'

Margen, la primera compañía profesional de teatro de Asturias, cumple este 2017 cuarenta años. Y durante todos ellos José Antonio Lobato (Soto de Rey, 1956) ha estado ahí, viendo cómo el veneno de ser otros se le metía cada vez más dentro. Ahora es el único que sigue en el barco. Margen es solo él. Y él, a los 60 años, se ha convertido en un descubrimiento para el cine y la televisión en España. Se ha dejado ver por 'El Ministerio de Tiempo', por los caminos audiovisuales de Santa Teresa y transita por el apocalipsis de 'La Zona'.

-¿Usted gritó aquello de 'mamá quiero ser artista'?

-No. Lo mío fue mucho más prosaico. Iba al instituto Alfonso II de Oviedo, unos compañeros tenían un grupo y necesitaban actores, y allí fuimos mi hermano y yo y nos enrolamos en aquella aventura. Me enganché a esta droga y ahí sigo.

-¿No hay manera de quitarse?

-La mía es una adicción grave.

-¿Qué tiene que pilla tanto?

-Muchas cosas: te forma como persona, te abre al mundo... Y la gente de teatro, a pesar de la mala fama, solemos desarrollar un sentido de la solidaridad muy potente. Siempre he abogado por el teatro de corte social, me gusta el teatro que te remueve las meninges y la cabeza. Pero, además de todo eso, es que actúas para el público, hay gente que te mira, te observa, y se crea una especie de energía que fluye entre espectadores y actores que no la da ningún otro medio, solo el teatro. Ese es el beneficio aleatorio y no crematístico. Cuando se conecta con el público, esa sensación...

-¿Es tocar el cielo? ¿El nirvana?

-Sí. Lo pueden sentir los músicos también. Es increíble.

-¿Siguen teniendo mala fama?

-Es histórico. Se decía que cuando llegaban los cómicos a los pueblos, la gente escondía las gallinas.

-Pero ahora se les mira con admiración.

-La gente ha idealizado un poco el oficio. Se suele ver de forma superficial por aquello del glamour, sobre todo en el audiovisual. Yo soy un marciano en ese mundo. No me gusta nada y pienso que tiene poco que ver con la profesión que amo y por la que vivo. Los teatreros somos artesanos de nuestro propio oficio: cargamos, descargamos, montamos y actuamos dos horas.

-Pero usted sabe que el cine y la tele tienen que vender sueños...

-Sí, pero a veces más que sueños son pesadillas.

-¿Hay vendetta contra el oficio?

-Sí, ahí la tenemos, los actores siempre fuimos moscas cojoneras.

-Pero les han bajado el IVA.

-Todavía no. Yo este trimestre voy a pagar el IVA sobre el 31%.

-Si le pongo a Montoro delante...

-Mejor que no lo ponga. Y conste que no soy una persona violenta.

-Vivimos tiempos de lo políticamente correcto. ¿Qué me dice?

-Es el colmo de la hipocresía, una trampa, como muchas otras.

-Dice un colega suyo que hay más censura hoy que en el franquismo.

-Es verdad. Ahora hay autocensura. Era menos grave la de antes que la de hoy. No hay censura oficial como antes pero sí la hay.

-Y no se puede decir nada sin que alguien se ofenda.

-Ahora todo el mundo se la coge con papel de fumar. Y eso es una autocensura muy potente, pero yo también habló de autocensura respecto a las ideologías. Estamos en un momento muy grave.

-Es un hombre de teatro, pero se ha hecho estrella de la tele.

-Bueno, eso es algo optimista... Me han descubierto de repente. (Risas)

-¿Y cómo sienta que le descubran a uno a los 60?

-Pues bien. Es una alegría desde el punto de vista profesional y crematístico. Una experiencia.

-En el 'Ministerio del Tiempo' tuvo un papelón.

-A mí me llamaron para hacer un personaje capitular. Me citaron, fui a hacer una prueba, que conste que yo no digo casting porque los anglicismos me tocan las narices, la hice y cuando ya habían empezado a emitir los capítulos me llamaron. Cuando leí el guion dije «¡Coño, si este es el personaje eje del capítulo, mira qué bien!». A partir de ahí fue el descubrimiento.

-¿Y le salió más curro?

-Sí, un biopic sobre santa Teresa de Jesús, y estoy en 'La Zona', esta serie que se está rodando aquí en Asturias, también la película de Luis Trapiello 'Enterrados'. Y seguiré hasta que me muera.

-La gente su jubila y usted va a por el Goya al actor revelación.

-Ya tenemos un compatriota al que se lo dieron, Carlos Álvarez Nóvoa, por 'Solas'. ¡Yo soy de llegar tarde a todos los sitios!

-O sea, que anda mucho por Madrid.

-Pues sí. Mire, le cuento un chascarrillo, cuando me fui a Madrid la gente se sorprendía porque no tenía representante. Cuando me preguntaban quién era el mío, decía «servidor de usted». Ahora ya tengo. Estoy encantado.

-¿Esto de las provincias y la capital está ya superado?

-En Madrid se hace la mayor parte de la producción y en provincias no. Aquí somos más de andar por casa, pero a nivel actoral hay grandísimos actores en Madrid y en provincias. Pero aquí no tenemos fama. Nunca me planteé irme a Madrid porque aquí hacía el teatro que quería. Me agobia la masificación. Soy de pueblu y de barriu.

-¿Se imagina: 'Villa, la película'?

-Yo no iría a verla.

-¿Ha visto el último número cómico de Rajoy? ¿Podría repetirlo?

-No, es imposible. Bueno, cualquier actor si se pone lo hace... Pero me parece lamentable tener ese presidente en este país y que haya gente que le vote.

-¿Cómo ve a la clase política de presencia escénica?

-Me revienta cuando dicen que los políticos son los mejores actores. Me quema la sangre. Es un insulto a mi profesión. El mío es un oficio muy laborioso que exige mucha dedicación.

-¿Y Trump qué? ¿Algo que decir?

-Es un cafre con flequillo.

-¿Ha tenido que tirar de oficio en la vida para salir de algún marrón?

-Pues sí, alguna vez he tenido que montarme alguna improvisación para salir del paso. Como también hice mucho teatro de calle no me costó trabajo. Pero en general no me gusta actuar fuera del escenario. Eso sí, mis personajes me los llevo muchas veces conmigo, pero no puestos, a mí lado.

-¿El teatro asturiano cómo va?

-Está en un periodo muy creativo, pero a nivel laboral, mal. Hay pocas subvenciones, muchas compañías y la injustísima competencia desleal de las compañías aficionadas.

-¿Margen tiene margen?

-Procuraré que lo tenga.

-De jubilarse, nada.

-Espero que no. Me jubilará la parca. Soy actor y moriré siendo actor.

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