El drama del pequeño Ahren, un niño canario de 3 años que murió desnutrido

Artenara, pueblo canario donde vivía el pequeño con sus padres/
Artenara, pueblo canario donde vivía el pequeño con sus padres

El pequeño falleció en Gran Canaria en 2013 debido a una fuerte desnutrición

EL COMERCIOGijón

Ahren Grahia Santana tenía tres años cuando falleció en 2013. Sus padres, Isidro Yeray Santana y Yurena Santana, están acusados de homicidio por imprudencia al desatender las necesidades básicas del pequeño.

La familia vivía en Artenara, en Gran Canaria y, según el escrito entregado al Juzgado de Instrucción número 2 de Arucas, donde dio comienzo ayer lunes el juicio oral contra los progenitores del pequeño, ambos eran sabedores de que la vida del niño dependía en exclusiva de su atención y cuidados personales.

Según consta en el escrito, desde su nacimiento hasta el día de su muerte desatendieron de 'forma deliberada, consciente y reiterada los más elementales cuidados a los que se encontraban obligados, relativos al seguimiento y asistencia médica, inexistente durante sus 3 años y cinco meses de vida, y a una adecuada alimentación de la que se vio privado'.

Ahren se encontraba en un estado extremo de desnutrición y deshidratación unido a una grave falta de higiene. Ese comportamiento omisivo, unido a las patologías que sufría el menor de carácter congénito, que fueron empeorando a lo largo de su vida, provocaron un deterioro físico del menor que terminaron con su vida.

El pequeño falleció el 2 de febrero de 2013 cuando sus padres le llevaron al centro de salud de Artenara. Los facultativos que le atendieron decidieron, ante la gravedad de la situación, trasladarlo en ambulancia hasta el centro de salud de Tejeda, realizándole durante el trayecto maniobras de reanimación e ingresando sobre las 23.10 horas ya cadáver.

Los médicos forenses determinaron que la muerte fue natural, derivada de una bronconeumonía, siendo la causa final una broncoaspiración favorecida por la fisura palatina, deshidratación y malnutrición con la consiguiente disminución de defensas. Según el informe forense, la muerte se podría haber evitado mediante un tratamiento de antibioterapia de la bronconeumonía. Asimismo, el menor presentaba lesiones excoriativas de picaduras de insectos y pulgas. Ahren Grahia Santana había nacido con el labio leporino y padecía bronconeumonía crónica.

Los padres, durante la primera jornada del juicio oral, declararon que no se sentían responsables de la muerte del pequeño.

«Muchos días me quedaba sin comer para que mis hijos comieran», aseguró Yurena, la madre.

Según el fiscal, el pequeño recibió un trato discriminatorio, ya que Ahren nunca fue al médico en sus tres años y cinco meses de vida, mientras que su hermana, un año mayor, sí recibió asistencia sanitaria y fue vacunada, al igual que estaba bien nutrida y escolarizada.

Durante el juicio se vivieron momentos de extremo dramatismo y tensión, ya que se visionaron fotografías del menor, en las que se pudo ver el estado en el que se encontraba el día de su muerte.

Los padres relataron que vivían de forma precaria en una casa cueva muy fría, con luz y agua corriente pero sin baño, y que en la época en la que falleció el pequeño no tenían trabajo y recibían 70 euros al mes por desempleo y que la familia les ayudaba con comida.

La fiscalía pide para ellos 15 años de prisión.

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