Trabajan más de 3.000 horas extra para que un compañero pueda ciudar de su hijo enfermo

Trabajan más de 3.000 horas extra para que un compañero pueda ciudar de su hijo enfermo

La solidaridad de los empleados de una fábrica favorece que un trabajador pueda estar con su hijo, que padece leucemia

EL COMERCIO
EL COMERCIOGijón

Julius es un niño alemán al que le diagnosticaron leucemia cuando tenía tres años y tuvo que permanecer ingresado en el hospital durante nueve semanas.

Su madre murió de una enfermedad cardíaca cuando iban a darle el alta y Andreas Graf, padre del pequeño, tuvo que tomarse todas sus vacaciones anuales como trabajador en una empresa de diseño en la ciudad de Marburg para estar con él.

Andreas, que luchaba por sobrellevar la enfermedad de su hijo y la muerte de su esposa, temía perder su trabajo hasta que la gerente de Recursos Humanos, Pia Meier, intervino para ayudar.

Meier hizo un llamamiento a los empleados de Andreas para que donaran sus horas extras. Y los 650 trabajadores de la compañía se inscribieron inmediatamente, incluso aquellos que nunca lo habían conocido. Dos semanas después de la petición, habían recaudado un total de 3.264,5 horas, que la compañía le permitió Andreas tomar como vacaciones pagadas. «Sin esta tremenda ayuda, ya me habría quedado sin trabajo», admitió.

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