El amigo asturiano de los tiburones

Arriba, algunos de los ejemplares que se encontraron en el buque chino. Abajo, Pelayo, buceando en la isla Darwin y en una imagen en Instagram.
Arriba, algunos de los ejemplares que se encontraron en el buque chino. Abajo, Pelayo, buceando en la isla Darwin y en una imagen en Instagram.

El ovetense Pelayo Salinas, investigador marino en Galápagos, descubre la mayor trama de tráfico de escualos y recauda fondos para luchar contra los furtivos

ELENA RODRÍGUEZ

Trabajar en las islas Galápagos, al oeste de Ecuador, era el sueño desde niño del ovetense Pelayo Salinas de León, que ya, siendo crío, tenía fijación por el tiburón ballena. Tal ha sido su interés, que desde sus primeros años en la Universidad Aberystwyth en Gales envió correos a la Estación Científica Charles Darwin interesándose por si había alguna vacante. Tiempo después, tras su doctorado en Biología Marina en la Universidad de Wellington en Nueva Zelanda y desarrollar varios proyectos de investigación y conservación en Indonesia y Cuba, este ecólogo marino asturiano, de 33 años, llegó al destino que tanto había soñado. Allí, desde agosto de 2012, ha liderado proyectos de investigación en pesquerías y tiburones de la ECCD y ahora es coordinador de investigaciones marinas.

Las también denominadas Islas Encantadas están consideradas un manantial de vida en el que hay más de 500 especies de peces y, de ellas, más de treinta corresponden al tiburón. En las aguas de las islas Darwin y Wolf, las situadas más al norte del archipiélago y que son el punto «con mayor concentración de tiburones del mundo», se sumerge Pelayo para monitorizar y marcar escualos. El objetivo es obtener datos para conocer cómo se mueven dentro y fuera de la reserva marina que, precisamente, por su riqueza es asediada por buques de pesca ilegal.

El pasado día 13 de agosto se encontraba en la zona, en el barco patrulla Sierra Negra, del Parque Nacional Galápagos, tras una expedición de doce días. Estaba amaneciendo cuando fue avisado por el capitán del buque. El radar había detectado una embarcación desconocida y, tras contactar por radio, la única respuesta que había recibido eran unas pocas palabras en inglés. Pelayo volvió a tomar la radio, les pidió que se identificaran y nada. No se supo más.

Según recogía ayer 'El Mundo', gracias a un sistema de rastreo por satélite que deben llevar todos los navíos, pudieron identificar que era de bandera china. Sospecharon. Podía haber estado pescando ilegalmente y se pusieron en marcha. El asturiano y tres personas más se subieron a una zodiac e iniciaron una persecución que, pese a la velocidad de la lancha, no logró alcanzar al barco asiático.

El siguiente paso fue avisar a la dirección del Parque Nacional Galápagos -dependiente del Ministerio de Medio Ambiente de Ecuador- y se puso en marcha un dispositivo de busca y captura con apoyo de La Armada. Fue localizado a 34,5 millas náuticas de la isla de San Cristóbal, la más oriental del archipiélago.

Su presentimiento se confirmó. Pero es que el volumen de pesca ilegal era mayúsculo. En la bodega del buque Fu Yuan Yu Leng 999 se encontraron 300 toneladas de pesca ilegal. Tenía en su interior más de 6.600 ejemplares de varias especies de tiburones. Había congelados tiburones Zorro de anteojos o Zorro ojón (Alopias superciliosus), Mako (Isurus oxyrinchus), Silky (Carcharhinus falciformis) y Martillo (Sphyrna lewini). Figuran en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), donde aparecen especies que se encuentran en peligro de extinción o en situación vulnerable. Según se puso de manifiesto durante el juicio, «se encontraron también bastantes tiburones bebé, y aletas de tiburón, mutiladas y puestas en sacos de yute». Al buque chino se le considera responsable de la «mayor captura de tiburones de la historia de Galápagos». Se le localizó porque se habían dejado activado el GPS.

Según recoge el medio 'Mongabay Latam', la jueza condenó a penas de prisión de entre uno y cuatro años a los tripulantes, además de una indemnización de 5,9 millones de dólares. Asimismo, los daños a la naturaleza se cifraron en 36.000 millones de dólares. La titular del Consejo de Gobierno del Régimen Especial de Galápagos anunció que se demandará a la propietaria de la nave por este perjuicio.

Pelayo, este David que ha derribado a Goliat y que colabora con 'National Geographic', ha querido quedarse con lo positivo. Lo sucedido, dice, está en boca de todos y es importante aprovechar el momento que tenemos la atención para actuar. Por eso, ha decidido lanzar una campaña de crowfunding para recaudar fondos y que el Parque Nacional disponga de dos nuevas lanchas, estilo comando, que faciliten la persecución de los furtivos. La meta es recaudar 200.000 dólares (más de 166.000 euros). Hasta la fecha ha logrado 21.290 dólares (más de 17.600 euros).

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