«Imagínate que mañana te sueltan en medio de Japón; así se siente un 'asperger'»

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Una mayor sensibilización y más recursos han permitido aumentar la identificación de este trastorno, a cuyos portadores se ha tratado tradicionalmente como personas «raras», «hoscas» o «maniáticas»

PEDRO NAVARRO

Un síndrome invisible y silencioso. Algo que que hay disimular un poquito para evitar que les cause problemas sociales. Así entienden el síndrome de Asperger muchos de los familiares de personas afectadas por este. No en vano, son aún unos grandes incomprendidos para la mayoría de la sociedad.

«Personajes televisivos como el Sheldon Cooper, de la serie, 'Big Bang Theory', han ayudado a visibilizar lo que es este trastorno, pero también les hacen daño, porque no reflejan las dificultades de la vida de estas personas: no todos son superdotados, ni todo es bonito en su vida, ni todo el mundo los acepta». Así lo ve Juan Francisco Martínez, presidente de la Asociación Asperger de Murcia (Aspermur).

Él, junto a varios padres más de menores con dicho síndrome e, incluso, algún diagnosticado, pusieron en marcha hace casi una década dicha entidad. Su objetivo era tratar de ayudar a sus hijos en un tránsito por la vida que no les estaba siendo precisamente fácil.

«Imagínate que mañana, sin avisar, te cogen y te sueltan en medio de Japón. Lo más probable es que no te entiendas con la gente, o tengas comportamientos que no comprenden los demás, e incluso, los ofendas con un gesto o una mirada».

Con este símil explica Alicia Moreno, coordinadora técnica de la asociación, los sentimientos a los que se enfrenta un 'asperger', personas que no dejan de ser vistos por el resto de la población como «un poco marcianos» y que tradicionalmente han sido etiquetados de «raros», «maniáticos» u «hoscos». Con el objetivo de dar visibilidad a este trastorno neurobiológico y encontrar la necesaria complicidad del resto de la sociedad, este domingo se celebra el Día Internacional del Síndrome de Asperger.

Sheldon Cooper, personaje de la serie de ficción 'Big Bang Theory', afectado por el síndrome de Asperger.
Sheldon Cooper, personaje de la serie de ficción 'Big Bang Theory', afectado por el síndrome de Asperger. / LV

Juan Francisco tuvo que hacer un máster acelerado en la materia cuando hace casi 25 años empezó a percibir que algo no marchaba bien en el desarrollo de su hijo. Por aquel entonces no había prácticamente literatura en español sobre el tema y había que recurrir a textos en inglés o alemán. «Tú sabes que algo falla y eso te angustia. A los 5 años ya había indicios claros, pero hasta las 12 no pudimos diagnosticar a Carlos, gracias a la ayuda de un psicólogo de Madrid experto en autismo». Y es que esta palabra sea posiblemente más familiar para aquellos que son legos en dichos asuntos y la puerta de entrada para entender de qué estamos hablando. De hecho, el síndrome de Asperger es un trastorno del espectro autista, pero «mucho más leve», según explica Alicia Moreno. «Aquellos diagnosticados de autismo tienen más problemas cognitivos, menos funcionalidades y puede que cierto retraso mental. Las personas con asperger, en cambio, están muy normalizados y adaptados en ciertos ámbitos de su vida, pero presentan fundamentalmente problemas a nivel social y a la hora de relacionarse con los demás», señala la terapeuta Moreno.

Tachados como «poco empáticos, fríos o egoístas»

«Se les tacha de poco empáticos, fríos, egoístas o aislados, pero es que, si no son capaces de entender y gestionar sus propias emociones, cómo van a entender las necesidades afectivas de los demás y las normas básicas de la comunicación», remarca Moreno, destacando que suelen generar frustración en sus interlocutores. «No es que no quieran relacionarse con su entorno, es que muchas veces no saben cómo. Una muestra es que son muy literales, no son capaces de entender las bromas, las ironías o los dobles sentidos», añade. Todo esto se traduce en que tienen una forma de actuar «muy rígida», que incluso a veces puede parecer «maleducada» o «consentida». «Se sienten seguros en sus rutinas, y no llevan bien los cambios, hasta el punto de que las cosas nuevas, las muchedumbres o los ruidos les generan una gran ansiedad», destaca. «Están hipersensibilizados». Por eso se sienten cómodos focalizándose en determinadas materias muy restringidas, en las que centran todo su interés y pueden convertirse en verdaderos expertos. «Monopolizan la conversación y si no hablan de aquello que les interesa, te cambian de tema o directamente no te escuchan. Tampoco entienden los conceptos abstractos, como el tiempo o no se dan por aludidos por las órdenes si no son muy directas», insiste, al tiempo que remarca que «son muy inocentes y carecen de maldad».

Más información en www.laverdad.es.

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